No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: REVELACIÓN

    Mateo 16:13-17

    REVELACION
    Esta fue la pregunta que Jesús hizo a sus discípulos. ¿Por qué este interés si ellos ya eran creyentes?
    Depende de lo que represente Jesús para nuestras vidas, así será la calidad de nuestro testimonio y servicio para él.
    Nuestra vida no debe depender de estar solo convencidos de la verdad del evangelio, sino de tener un encuentro con el mismo Dios, de que Dios revele la realidad de Jesucristo a nuestros corazones, vers. 17.

    IDENTIDAD
    La revelación de quién es Jesús a nuestro corazón dará identidad a nuestra vida.
    Dios había revelado la identidad de Jesucristo al corazón de Pedro y ahora el Hijo de Dios estaba dando identidad a Pedro: vers. 18.
    Toda maldición o condenación sobre nuestra vida, todo complejo y trauma del pasado, es cortado de nosotros cuando Jesús el Hijo de Dios se ha revelado a nuestro corazón y nos ha dado identidad. Ya no era Simón, sino Pedro; Dios le había dado una nueva identidad.
    Dios comienza en ti la edificación y no va a permitir que ni el infierno pare el proyecto que tiene contigo, vers. 18.

    PROPÓSITO
    Jesús no sólo quiere darnos identidad, sino propósito para nuestras vidas. Él tiene un proyecto, que no es invención de hombres, para que nosotros trabajemos en él.
    Como es un proyecto nacido en el cielo nos aportará beneficios que no podremos medir humanamente.
    Vivir en el proyecto de Dios tendrá trascendencia hacia otros y nuestras vidas se convertirán en vidas realmente útiles, realizadas; vers. 21, Juan 12: 23-26.

    OPOSICIÓN
    A una vida de identidad y propósito no le faltará oposición y se le exigirá entrega.
    Satanás procurará hacernos desviar la mirada de las cosas de Dios para que la fijemos en las cosas de este mundo y así arruinar el proyecto divino, Mateo 16: 22, 23.
    Tomar la cruz de la que nos habla Mateo 16: 24 significa pagar el precio de estar dispuesto a todo por dejar marcada con el evangelio la vida de muchos. Es poner en primer lugar la necesidad del otro, negarse a sí mismo. Es ya no ser señor de nuestra propia vida sino poner a Jesús primero: ¡es seguirle!

    No vivir con identidad y propósito es sufrir pérdidas, aquí y en el cielo: Mateo 16: 26, 27.

  • Leer más: ¿TIENES BUENA CONEXIÓN?

    Juan 15:5

    Una de las frases más pronunciadas en estos últimos tiempos pudiera ser: “¿Tú tienes buena conexión?”, refiriéndose a estar bien conectado a internet. Y si no tenemos buena conexión, o no la hay o se ha caído, aún podemos llegar a desesperarnos. Y es normal, porque hoy necesitamos estar conectados a internet para muchas de las cosas importantes que hacemos; por ejemplo pedir una cita en el médico, tramitar una documentación, buscar la opinión de un producto, realizar una compra, comunicarnos con nuestra gente. ¡Qué difícil sería hoy vivir sin internet!

    Jesús de Nazaret nos enseñó que las personas también necesitan estar conectadas espiritualmente, pero no a cualquier conexión que el mismo ser humano haya inventado.
    Él se identificó como la vid verdadera y dijo que nosotros seríamos las ramas, los sarmientos. Un sarmiento que se separa de la vid se seca, porque por el deja de fluir la savia que viene de la vid y lleva la vida a las ramas.
    Jesús es la verdadera conexión que da vida a las personas.

    Puedes vivir y depender solo de ti mismo, y aun buscar mantener buenas relaciones que te ofrezcan ayuda y también a las que tu puedas ayudar.
    Pero no siempre somos suficientes para cubrir todas las necesidades de la vida.
    No siempre somos suficientes para superar nuestras debilidades y errores. No siempre somos suficientes para superar el daño que nos hacen las debilidades y maldades de los demás. No siempre estamos suficientemente capacitados para afrontar y superar las presiones de la vida.
    Y aun cuando esto fuera posible no podríamos por nosotros mismos construir una vida de realización, relevancia y satisfacción que avance hacia la plenitud.
    Unidos a Jesús es que podemos experimentar la verdadera vida, la vida abundante que él nos ofrece.

    Y unidos a Jesús recibimos la vida completa. Recibimos la nueva vida en abundancia ahora y el día de mañana la vida eterna en el cielo. Y esto solo es posible si vivimos conectados a él.

    Una de las maneras de mantener buena tu conexión con Jesús, de mantenerte unido a él, es por medio de su Palabra, por medio de sus enseñanzas. Se trata de leer y meditar en sus enseñanzas para luego aplicarlas a tu vida.
    Meditar es leer poniendo el entendimiento en lo que dice, encontrando el significado de lo que dice, para luego preguntar a Jesús qué te dice a ti en particular, y cómo puedes aplicar esa enseñanza a tu vida.
    Es dejar que su enseñanza te muestre lo que está bien en tu vida para recibir fuerzas y perseverar en ello.
    Es dejar que su enseñanza te muestra lo que no anda del todo bien para recibir capacitación y que te esfuerces en mejorar.
    Es dejar que su enseñanza te muestre lo que está mal para recibir su perdón y liberación y su poder para poder cambiar.
    Es dejar que su enseñanza te marque la verdad, lo que es bueno y justo, el camino a seguir y puedas tomar decisiones conforme a su voluntad.
    Es dejar que su enseñanza te muestre el plan que Jesús tiene para ti, el futuro que él tiene para ti, y puedas ser lleno de esperanza, paz y gozo por lo que está por delante.

    Toma la decisión de vivir conectada/o a Jesucristo.

  • Leer más: SERVIDORES

    Mateo 14:28-31

    A veces pedimos al Señor hacer algo, como por ejemplo servirle en alguna tarea o en algún puesto. Y el Señor nos lo permite porque no es malo querer servir al Señor (1ª Timoteo 3:1). Pero el servicio al Señor no puede ser en nuestro entendimiento, fuerzas y talentos naturales, y no puede ser porque creemos tener la fe suficiente para hacerlo. El servicio al Señor siempre es porque Él nos dice “ven” y es en su poder. Cuando le servimos en nuestros propios recursos, entonces temprano o tarde nos hundiremos, fallaremos.
    Si queremos servirle, tendremos que creer que es Él quien nos llama y envía, y tendremos que confiar totalmente en Él para hacer la obra que nos ha dado. Si quieres servirle entonces no dudes.

    1ª Corintios 3:5-9

    Servir al Señor es ser un colaborador de Dios.
    Es hacer una tarea dada por el Señor, obra que no me doy a mí mismo.
    Es cierto que implica un esfuerzo, implica perseverancia en el esfuerzo, y seguro que el Señor usará nuestros talentos naturales. Pero es más una obra de fe en Aquel que nos ha llamado y enviado, es una obra de fe en Aquel que seguro nos va a capacitar de forma maravillosa.

    Servir al Señor es ser responsables delante de Él.

    Y es hacerlo para provecho de otros. El servidor no es el primero ni principal receptor del beneficio de la tarea.

  • Leer más: LA VOLUNTAD DE DIOS ES PERFECTA

    Hechos 7:54-60

    El apóstol Pedro lleno del Espíritu Santo predicó el evangelio y se convirtieron tres mil personas. Esteban también lleno del Espíritu Santo habló la palabra de Dios a una multitud y le mataron. ¿Qué era la voluntad de Dios? Porque Pedro siguió vivo después de que su predicación diera fruto visible, desatando una ola de conversiones; pero Esteban sin embargo murió desatando una persecución.

    Si vivimos entregados al Señor, él hará su voluntad y su voluntad es perfecta (Romanos 12:2) aunque al momento no la entendamos, o no veamos su fruto como nosotros esperamos, o cause resultados muy dolorosos.

    Aquellos tres mil que se convirtieron y luego cinco mil más por la predicación de Pedro, dio lugar a un poderoso movimiento de la naciente iglesia del Señor Jesucristo en Jerusalén, afectando a judíos de todas las partes, incluso a sacerdotes, y produciendo milagros de parte del Señor en la gente. Nuevos discípulos se estaban haciendo y se ponían manos a la obra del Señor como era el caso de Esteban. Esto era voluntad del Señor.

    Y con Esteban, no solo estaban ocurriendo maravillas en el pueblo sino que con llenura y sabiduría del Espíritu se daba a conocer una vez más la palabra y la obra del evangelio del reino de Dios. Aún un hombre llamado Saulo, que luego sería el apóstol Pablo, recibía testimonio por medio de lo que ocurrió a Esteban, testimonio necesario para su posterior conversión. Pero el Señor había dicho que su evangelio se llevara no solo a Jerusalén y Judea sino hasta lo último de la tierra. Y por causa del testimonio y muerte de Esteban se desató una terrible persecución contra los cristianos que dio lugar a que éstos salieran de Jerusalén y se dispersaran por todas partes, dando lugar también a la dispersión del evangelio. Esto también era voluntad del Señor.

    No siempre la voluntad del Señor es visible a nuestros ojos y entendimiento, pero a su tiempo y en su forma, si fuimos guiados por el Espíritu Santo, veremos el fruto divino. Busquemos ser llenos del Espíritu Santo para ser guiados conforme a la voluntad del Señor, porque la voluntad del Señor es perfecta.

  • Leer más: INFORMACIÓN IMPORTANTE

    Hola, del 1 de Agosto al 30 de Agosto el blog descansa.

    Bendiciones.

  • Leer más: ENCOMIENDA TU VIDA AL SEÑOR

    Lucas 23:46

    Estas palabras están dichas en el último momento de vida de Jesús clavado en la cruz.
    Suenan a muerte, al final. Y dichas así, si las tuviéramos que aplicar a nuestras vidas, podrían asustarnos. Pero podemos encontrar en estas palabras un profundo significado para aplicarlas a cada uno de nosotros. Porque son palabras de ayuda para los distintos momentos de necesidad o dificultad por los que podamos atravesar.

    Estas palabras son una oración que podemos hacer. Si Jesús no hubiera hecho esta oración, entonces nosotros no tendríamos la seguridad de poder hacerla. No podríamos encomendar nada a Dios porque no tendríamos la seguridad de que escucharía nuestra oración. Estas palabras que nos suenan a muerte nos enseñan que podemos encomendar nuestra vida a Dios con la seguridad de que esa oración será escuchada. Si Dios no escuchara esta oración, por más que nosotros la gritáramos, jamás sería recibida. Pero gracias a Jesús hoy tenemos la seguridad de poder hacer esta oración.

    Esta oración para nada fue una oración final. Es una oración eficaz porque encuentra respuesta de parte de Dios. Podemos confiar que esta oración de encomienda a Dios recibirá respuesta. Lo sabemos porque Jesucristo no quedó en la tumba muerto sino que resucitó. ¡La oración fue respondida! Aquella oración que expresaba un momento humano llegando al final, resultó que era el comienzo de todo.
    Hay oraciones que quizás tenga que hacer en momentos críticos que puedan parecer momentos finales, pero que al hacerlas llenas de fe van a llegar a Dios y se conviertan en el inicio de algo nuevo.

    ¿Qué puedo encomendar a Dios? Necesito hacer esa oración porque tengo necesidades en mi vida de las que soy consciente que si no interviene el Todopoderoso no encontraran respuesta.

    Hay situaciones críticas o terminales que debemos de encomendar a Dios. Son situaciones en las que me puedo jugar la vida, o en las que humanamente no hay respuestas, o para las que no soy personalmente suficiente para afrontarlas. Estas son las situaciones que tenemos que encomendar a Dios.

    No solo las situaciones críticas podemos encomendar a Dios, sino también…

    Proverbio 16:3 dice que encomendemos nuestras obras al Señor. Podemos encomendar nuestra dedicación diaria, nuestras tareas al Señor. Los estudios, el trabajo, los negocios, las tareas domésticas, las visitas a los profesionales de los que necesitemos; los problemas de a diario y aún la gente que se pueda ponernos en contra, podemos encomendarlo a Dios. Y aún si hay en mí alguna duda, el Señor me enseñará el camino que debo escoger.

    Salmo 37:5 dice que confiados en el Señor le encomendemos nuestro camino. Es decir encomendemos toda nuestra vida y la de nuestra familia, nuestros matrimonios.
    Encomendemos nuestro futuro al Señor, nuestra economía, nuestra salud.

    1ª Pedro 4:19 dice que encomendemos nuestras almas al Fiel Creador. Pongamos nuestra fe en las manos del Señor para que una vez que hemos creído no abandonemos la fe salvadora y terminemos la carrera y lleguemos al cielo.

  • Leer más: IDENTIDAD

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar la enseñanza. Bendiciones.