No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: COMO ÁRBOLES

    Dios nos creó a su imagen y semejanza, y luego nos hizo nacer de nuevo como hijos de su propia voluntad, por su Hijo, por su pura gracia, y le podemos llamar Padre. Y nuestro Padre nos da cosas buenas. Para él somos como ovejas de su rebaño y él es nuestro Buen Pastor; nadie nos arrebatará de su mano.
    Pero a nuestro Dios y Salvador, a nuestro Padre Celestial, le ha placido compararnos a árboles. Podríamos decir que para Dios somo como árboles, y así nos lo enseña en varias ocasiones en su palabra. En todas estas ocasiones nos enseña para nuestro bien.

    Dios quiere que seamos como árboles. No como cualquier árbol, sino como sus preciosos árboles. Bien plantados, bien nutridos, bien fuertes, de buen fruto, en definitiva buenos árboles del Señor.

    Como el Árbol junto al Arroyo.
    Salmo 1:3. Somos como el árbol plantado junto a las corrientes de aguas, si hacemos de su palabra nuestra prioridad y norma, y de ella nos alimentamos regularmente. Sí, sabemos a dónde extender nuestras raíces, no al pecado sino a la Verdad de Dios y a la poderosa ayuda del río de Dios, del Espíritu Santo. Entonces nuestra hoja no caerá y cada temporada daremos fruto; y la buena voluntad de Dios se cumplirá en nuestra vida.

    Como Olivo Verde.
    Salmo 52:8. Somos como olivos verdes, no confiados en nosotros mismos, sino confiados en las misericordias del Señor, que él renueva cada mañana. Y dispuestos no solo a ser cuidados sino también a dejarnos prensar para que se obtenga el precioso aceite, el que es símbolo del Espíritu Santo y que dará testimonio a otros que necesitan conocer al Señor.

    Como Palmeras y Cedros.
    Salmo 92:12. Somos como Palmeras y Cedros, que permanecemos, no nos secamos, crecemos y florecemos. Pero siempre allí donde está nuestro sustento, fortaleza y protección, en la casa del Señor, en nuestro lugar de comunión con él; allí en nuestro lugar de alabanza y gratitud; allí congregados con los hermanos. Aun cuando pasan los años seguimos dando fruto.

    Como Árboles de Justicia.
    Isaías 61:3. Robles de justicia. Árboles que han tenido la paciencia y la resiliencia para crecer y permanecer. Se han hecho fuertes en el Señor y ahora están firmes y en esta firmeza el Gran Dios que los plantó recibe gloria. Éstos árboles son los que dan buen testimonio y anuncian las virtudes de Dios.

    Como Árboles Frutales.
    Ezequiel 47:12. Como árboles junto al río, no cualquier río sino el que viene de Dios, de su santuario, del Cordero que nos ha limpiado y salvado. Con aguas de vida. Regados por esas aguas nuestro fruto alimentará a los que se acercan a Dios, nuestras hojas sanarán a los que le buscan.

    Como Buenos Árboles.
    Mateo 7:17. Hechos de nuevo por nuestro Salvador y Señor, para una nueva vida y un nuevo fruto, ahora buen fruto. Y es ese buen fruto el que nos da a conocer que somos buenos árboles. Caminamos en esas buenas obras que él ya preparó para nosotros de antemano, sacamos del buen tesoro de nuestro corazón.

    No como malos árboles.
    Lucas 3:9. No seamos como árboles malos que no dan fruto o que dan mal fruto porque entonces corremos el peligro de ser cortados en cualquier momento.
    Lucas 13:8,9. Es mejor reconocer nuestro estado y pedir misericordia para cambiar. El Señor que es misericordioso nos ayudará y nos dará tiempo para que cambiemos y demos buen fruto.

  • Leer más: AUTÉNTICA ADORACIÓN

    Marcos 14: 3-9

    Adorar a Dios es dar. Es dar a Dios lo que uno puede.
    Esta es la adoración más auténtica, porque es la que se hace de corazón, no poniendo la mirada en lo que va a costar.

    Para algunos esta adoración, este tipo de hechos, puede ser innecesaria, un desperdicio, o algo extravagante. Pero para Jesús la adoración de corazón siempre será una buena obra.

    La adoración auténtica, la que es extraordinaria, es la que pone en el centro a Jesús y no a uno mismo.
    Pone en el trono a Jesús y nos quita a nosotros del trono.
    Su objetivo es exaltar la persona de Jesús y no exaltarnos a nosotros mismos, nos pone a los pies de Jesús.

    La adoración auténtica rompe la barrera del prejuicio, del qué dirán.

    La adoración auténtica va más allá del propio hecho en si de adoración, porque Dios la tendrá en cuenta y la usará para otros objetivos: «ha ungido mi cuerpo para la sepultura» y «se contará…»

    Este tipo de adoración es contagiosa. Es muy probable que esta mujer se contagió de María (hermana de Lázaro, ver Juan 12).

    La adoración auténtica sabe que lo que uno ha hecho por Dios es insignificante en comparación con lo que Dios ha hecho por nosotros.
    Este es el origen de esta adoración. La profunda gratitud de saber que no podíamos hacer nada por nosotros mismos pero Jesús lo ha hecho; saber que lo que Jesús hace no se lo podríamos pagar jamás.

    ¿Eres un auténtico adorador?
    ¿Estás haciendo por Jesús lo que puedes?

  • Leer más: JESUCRISTO ES EL CAMINO II

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar el mensaje. Bendiciones.

  • Leer más: ¿QUIÉN ES ÉSTE?

    Jesús calma la tempestad. Cuando Jesús calmó la tempestad, sus discípulos se preguntaban quién era aquel hombre, Marcos 4:41. Jesús les dijo que les faltaba fe. Les faltaba conocerlo y creer en él.

    Jesús sana a un paralítico. Jesús conocía aquel interrogante en los corazones de sus discípulos y de la gente que le rodeaba y como respuesta hizo milagros, demostrando que él es el Salvador, quien tiene toda la potestad en la tierra, Mateo 9:6.

    Jesús es el Yo Soy, el que tiene toda potestad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18), él es el Todopoderoso, Apocalipsis 1:8. Él es el Primero y el Último, el Principio y el Final, el Alfa y el Omega, Apocalipsis 1:11.

    ¿Quién es éste? Jesús es el Todopoderoso.

    Y cuando decido conocerlo, entonces puedo pedir conforme a su voluntad.
    Conocerlo me ayuda a saber qué pedir. Y entonces puedo pedir con confianza sabiendo que me escucha y que responderá mis oraciones, Mateo 21:22; 1ª Juan 5:14,15.

  • Leer más: ES POR SU SANGRE

    1 Juan 1:7

    En Dios está mi vida. Mi verdadera vida viene de Dios, Dios me la da por medio de Jesucristo. Él me da vida eterna y abundante. Una vida que no se pierde, que tiene sentido, una vida que yo no puedo alcanzar porque es vida de Dios.

    Esta vida la mantengo y disfruto en comunión con Dios. No puedo mantener comunión con Dios si ando en tinieblas.
    Por medio de la obra de Jesucristo yo recibí perdón de pecados, fui reconciliado con Dios, recibí mi nueva vida de Dios y fui sacado del reino de las tinieblas y llevado a su Reino de Luz.

    Ahora mantengo mi comunión con Dios andando en luz y ando en luz cuando practico la Verdad. Y si cometo pecado puedo ir a la sangre de Jesucristo que perdona mi pecado y me limpia de toda maldad. Así su palabra permanece en mí, ando en luz, y tengo comunión con Dios.

    Dios te pido perdón por mis pecados en el Nombre de Jesucristo. Gracias Jesucristo por tu sangre que me limpia. Espíritu Santo ayúdame a practicar la Verdad. Dios quiero tener comunión contigo.

  • Leer más: DAR PARA EL SEÑOR

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar la enseñanza. Bendiciones.