No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: Hagámonos Amigos de Dios

    Santiago 4:8

    Dios nos creó para vivir continuamente en su presencia; pero después de la caída en el pecado esa relación ideal se estropeó. Jesús cambió esa situación: Romanos 5:11.

    Ahora la amistad con Dios es posible por el sacrificio de Jesús.
    Al pagar nuestros pecados en la cruz, el velo del templo que simbolizaba nuestra separación de Dios, se rasgó de arriba abajo como señal de que el acceso a Dios estaba abierto, 2ª Corintios 5:1; Romanos 5:1.

    Es difícil imaginar cómo es posible una amistad íntima entre el dios perfecto y el ser humano finito y pecador.
    Es más fácil entender una relación entre Creador y criatura, Señor y siervo, Maestro y aprendiz, e incluso Padre e hijo.
    Pero el anhelo de Dios es que lo conozcamos íntimamente: Juan 15:15. Aquí el término “amigo” se refiere a una relación estrecha y de confianza. El mismo término se usa para el padrino en una boda o para el círculo de máxima confianza de un rey.

    Debo desear la amistad con Dios más que nada.
    Pablo deseaba intensamente conocer íntimamente al Señor: Filipenses 3:10.
    La pasión de Jacob por la bendición de Dios fue tan intensa que luchó toda la noche con Dios por que le bendijera, Génesis 32:26 ¡Y Dios le dejó ganar!

    La amistad íntima con Dios es una opción y debo tener la firme intención de buscarla. Dios le dijo a los cautivos de Babilonia que si lo buscaban de todo corazón, él los bendeciría, Jeremías 29:13.

    No será posible desarrollar una relación estrecha con Dios, si sólo asistimos a la iglesia una vez a la semana. Ni tampoco si sólo tenemos un ratito al día a solas con Dios.
    La amistad con Dios se cultiva cuando compartimos todas nuestras vivencias con él.

    Dios quiere que le incluyas en cada actividad, conversación, problema, necesidad, e incluso pensamiento. Invitémosle a acompañarnos en todo momento. Seamos conscientes de su presencia (oblígate a pensar en Dios). Conversemos con él continuamente.
    Piensa en su Palabra y repite versículos de ella.

    Piensa en esto: ¿Estoy tan cerca de Dios como quiero estar? ¿Te estás perdiendo lo más importante de tu vida, ser amigo de Dios? ¿Qué decisión tomaré hoy para acercarme a Dios?

  • Leer más: ES POSIBLE CON DIOS

    Marcos 10:17-30

    Nada satisface verdaderamente sino la salvación de Dios.

    Ganar la vida nos puede llevar a perdernos a Dios. La idolatría, es decir quitar a Dios del primer lugar de nuestra vida, impide recibir la vida y bendición de Dios.

    Jesús nos ama. Nos recibe, nos atiende, no nos rechaza. Pero también señala lo que impide que recibamos su salvación y nos invita a quitar todo impedimento, Marcos 10:27.

    La salvación será imposible para los hombres, pero no para Dios.
    Si confiamos nuestra vida a él, si le dejamos trabajar en nuestras vidas, entonces él hará su perfecta obra en nosotros. Y nos ayudará a colocar todas las cosas en su perfecto orden de prioridades. ES POSIBLE CON DIOS QUITAR ESA PRIORIDAD QUE TE IMPIDE RECIBIR DE DIOS.

    Porque es una vida con Dios, y no un solo acto de fe. La fe y la salvación se reciben en un momento pero se disfruta, y sin perderla, en toda una vida con la ayuda de Dios. Es más, estaremos bajo su cuidado. Si lo ponemos a él primero, entonces él atiende nuestra necesidad, Mateo 6:33.

  • Leer más: EL COMPROMISO DE LA IGLESIA

    1ª Pedro 2:21

    La Iglesia tiene un compromiso, mayor que todos, su compromiso es con Jesucristo.
    Debemos vivir como vivió Jesucristo, 1ª Juan 2:6, para eso nos dio su propio ejemplo, Juan 13:15.
    Sin lugar a dudas la verdadera Iglesia de Jesucristo debe de andar como él anduvo. Porque si es Iglesia no tiene otro fundamento, no tiene otra cabeza, y no tiene otro Señor; y no puede ser edificada por otro sino por el Único Dios, Señor y Salvador Jesucristo.

    Debemos de imitarle.
    Su mensaje debe de ser nuestro mensaje. Su comportamiento debe de ser nuestro comportamiento. Y sus obras deben de ser nuestras obras. Y a esto debe de aspirar todo creyente, sea niño, joven, adulto, anciano; con recursos, o sin ellos.

    La Iglesia no tiene otro mensaje que las enseñanzas de Jesús.
    Es la palabra que siempre abre una nueva esperanza a aquella persona que está caída, que se siente perdida. Es la palabra que perdona, que sana, que libra, que salva.

    La Iglesia no tiene otro comportamiento que el ejemplo que nos dio Jesús.
    La Iglesia está para vivir lejos de toda hipocresía, para vivir en rectitud; la Iglesia no se amolda a cualquier patrón de comportamiento; y así puede ser una luz a todo aquel que esté en oscuridad.

    La Iglesia no tiene otra obra para hacer sino continuar las que comenzó Jesús.
    Siempre una mano extendida al necesitado. Siempre una oración pidiendo al Padre Celestial un milagro en medio de la necesidad. La Iglesia no debe de hacer diferencia alguna entre personas. Siempre preparada para dar razón de su fe.

    La verdadera Iglesia de Jesucristo puede vivir así porque, al igual que Jesús hizo, vive conectada a la única fuente de vida que es el Padre Celestial. Vive conectada porque hace de la oración un prioridad, hace de la Palabra de Dios una prioridad, hace del amor fraternal una prioridad.

    La verdadera Iglesia de Jesucristo es aquella que vive comprometida con Jesucristo.

  • Leer más: Jesús nos conduce en victoria

    Romanos 8:32,37

    Si hemos creído que Dios nos ha salvado, también podemos creer que Dios es Poderoso para guiarnos por esta vida en victoria, Juan 16:33.

    Si habremos de sufrir ¿de qué victoria hablamos?
    Cada momento de la vida podemos afrontarlo con su presencia y poder de tal manera que todo sea al fin dispuesto para nuestro bien, Romanos 8:28.

    No nos faltará su compañía, su palabra de ánimo, las fuerzas y el milagro.
    Recodemos la travesía por el mar de Galilea en medio de la tormenta. Lo más importante es que alcanzaremos la meta, la otra orilla.

    ¿Cómo caminaré en victoria en la práctica?
    Reconozcamos que nuestro Padre Celestial es Dios por sobre todo, Salmo 100:3; Proverbios 3:6.
    Busquemos al Señor cada día y consagremos nuestra vida, días y situaciones a él, Amós 5:4.
    Dispongámonos a seguirle, es decir a escucharle y obedecerle, Juan 10:27,28.

  • Leer más: SU VIDA POR LA NUESTRA

    Juan 10:11

    Su vida por la tuya. Él ocupando tu lugar. Él por ti.

    Es el Buen Pastor. El que te acompaña, te cuida, te protege, te guía y alimenta. El que te enseña. El que te salva.

    Tú en él (Gálatas 2:20). Tu eres por medio de él. Puedes por medio de él, haces por medio de él. La vida que vives la vives por la fe en él. Tu destino eterno lo garantiza él.

    En tu debilidad recibes de él la fuerza. En tu incapacidad recibes de él la sabiduría y el poder. En tus miserias recibes de él la santificación.

    Eres fuerte, no en ti mismo, sino en él. Eres sabio en él.

    El apóstol Pablo enseña “cuando soy débil, entonces soy fuerte” 2ª Corintios 12:10; y 1ª Corintios 1:27,28.

    También eres construido en él, completado en él (Colosenses 2:10). Tienes propósito, no en ti mismo, sino en él (Filipenses 1:6); una vida de fruto unido a él (Juan 15:5).

  • Leer más: JESUCRISTO CONSTRUYE TU VIDA

    Filipenses 3:12-14

    La dignidad y la abundancia que Jesucristo da a las personas que le creen, no se la da nada ni nadie. Ninguno que viene a él con fe es rechazado sino que él ama a todos, Juan 3:16 y tiene un plan con todos, Juan 10:10.

    Primero, porque nos da el honor de su presencia por la eternidad en el mismo lugar donde él vive por siempre, no importando nuestra condición inicial por cuanto nos perdona nuestro pecado, que es lo que nos destituía de su gloria, Romanos 3:23-25.

    Segundo, porque nos da un nuevo posicionamiento y fundamento, necesario para construir la nueva vida, que solo él nos puede dar; haciéndonos hijos de Dios y haciéndonos libres del poder del pecado y del diablo, Juan 1:12; 10:10; 8:36; Colosenses 1:13.

    Tercero, porque él mismo viene con nosotros, Mateo 28:20, para ayudarnos a construir nuestra nueva vida de forma sólida y estable, Mateo 7:24,25. Toda la ayuda que necesitamos viene de él, no hay mayor especialista para construir nuestra vida que Jesucristo.

    No todos somos iguales, pero sí que Jesucristo va a construir todas nuestras vidas.
    Venimos condicionados por nuestra naturaleza, por ejemplo unos más fuertes que otros o unos con mayor coeficiente intelectual que otros.
    Venimos condicionados por la sociedad, por ejemplo unos naciendo en familias con más medios que otras. Incluso nos condiciona la vida en este mundo, como por ejemplo enfermedades, accidentes, daños recibidos.
    A pesar de que somos diferentes, Jesucristo tiene un plan para todos y cada uno de nosotros, partiendo de lo que cada uno es; nos acompañará, guiará, ayudará y edificará. Mateo 25:15.

    Jesucristo te dará la fuerza y provisión para que tu puedas realizar tu tarea y perseverar. Te dará la sabiduría para que puedas aprovechar la oportunidad y tomar buenas decisiones. Te librará de la tentación para que veas la trampa y no caigas y aun te librará del mal.
    Es su gracia, es su poderosa ayuda.
    Pero desde ahí tú tendrás que esforzarte, seguir adelante, 2ª Timoteo 2:1.
    Por eso el apóstol Pablo, desde la perspectiva personal del plan de Dios para su vida, podía decir: “a todo, conforme al plan y voluntad de Cristo, puedo hacer frente; puedo hacerlo, voy a salir airoso, porque Cristo me da las fuerzas” (Filipenses 4:13).

    Y Jesucristo no solo tiene el poder de construir sino que si caemos, si fallamos, tiene el poder de restaurar.
    Solo tenemos que seguir amándole y vendrá el perdón, el consuelo, la sanidad, la liberación, el propósito. Lo hizo con Pedro que lo negó. La pregunta que Jesús hizo a Pedro fue si le amaba. Ante la respuesta afirmativa de Pedro, Jesús lo restauró.

    Es necesario que entregues tu vida al Espíritu Santo, Efesios 5:15-18.
    Siendo lleno del Espíritu Santo podrás ser edificado, a pesar de este mundo malo e injusto. Serás edificado conforme a la voluntad de Dios y podrás caminar en su voluntad y usar recursos en tu vida de forma sabia, obteniendo fruto, lo mejor de cada momento y situación.
    Efesios 3:16-19. Pero no será sin el Espíritu Santo. Solo él nos puede llevar a esa plenitud de vida en Dios.
    Él nos fortalecerá en fe en Cristo. Nos guiará conforme a las verdades de Cristo. Nos llenará de amor por Cristo. Nos ayudará a profundizar nuestra vida en Cristo, a echar raíces en Cristo. Y podremos ir viviendo y avanzando a la plenitud de Dios, nivel tras nivel.