Juan 14:6
Jesús es tanto el destino final como el trayecto. Por esto Jesús es a la vez esperanza y fortaleza. Es esperanza para el mañana entendido como destino; es fortaleza para el hoy, para lo que tenemos que vivir hoy.
¿Quieres hacer algo? Jesús es el camino. Él es la forma de hacerlo; él será tu ayuda y tus recursos.
¿Tienes una necesidad? Jesús es el camino. Él será tu provisión; él abrirá la puerta para que puedas tener la provisión necesaria.
¿Tienes dudas? ¿Te sientes perdido y necesitas orientación? Jesús es el camino. Él guiará tus pasos. Él es luz en nuestra oscuridad.
¿Te sientes esclavo, preso? Jesús es el camino. él es el único que puede hacerte verdaderamente libre.
¿Has fracasado, te has equivocado? Jesús es el camino. él enderezará tus pasos. Él te da una nueva oportunidad.
¿Has hecho mal y has causado daño, a otros y a ti mismo? Jesús es el camino. Él tiene para ti perdón y una nueva vida, un nuevo carácter.
¿Te preguntas por el verdadero sentido de la vida? Jesús es el camino. Solo él da vida eterna después de esta y solo él da vida con propósito.
Pero tienes que abrazar a Jesús, recibirlo en tu vida. Porque Jesús no es como un parche que se añade a tu vida para solucionar un determinado problema. No solo viene a dará solución a un determinado problema, viene a darte una vida nueva, Juan 3:3; 10:10.
Acepta su persona, quien es él. Es el Hijo de Dios, Dios hecho ser humano. Es la Vida y el único que puede darla.
Acepta su obra. Él es el Salvador. Su vida, muerte en la cruz y resurrección, es el pago que él ha ofrecido para poder ser tu camino, para poder darte la verdadera libertad y vida.
Acepta su palabra. Sus enseñanzas son la Verdad. Su palabra te enseña cómo vivir en esta vida, enfrentando los sufrimientos, debilidades y desafíos y recibiendo la ayuda de tu Padre Celestial.
Abrazarlo, aceptarlo, es creerle. Jesús dijo a alguien que había perdido la esperanza de una solución y por lo tanto de una mejoría en su vida: “si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).
