No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: Bienvenida

    Hola a todos y bienvenidos a «No solo de pan», como podréis observar ahora nos encontramos en otra plataforma, en este caso WordPress. Esperamos que podáis seguir disfrutando del devocional.

    Ahora os explicaré resumidamente las ventajas de estar en esta nueva plataforma:

    Primero, ahora podéis suscribiros para que cada vez que se publique una nueva entrada se os avise a través de vuestro correo electrónico. Al entrar en la pagina principal de «No solo de pan» podréis encontrar un apartado donde escribir vuestro correo electrónico y un botón que dice «Suscribirse», si lo hacéis cada vez que se publique algo en el blog os llegará a vuestro correo electrónico una notificación.

    Segundo, ahora podéis compartir las entradas más fácilmente, ya que dentro de cada publicación habrá un apartado que diga «Compártelo», y seguido de este una serie de botones con cada red social en la cual podréis compartir el blog, ya sea Whatsapp, Facebook, X (Twitter), Telegram, Reddit, etc… Recordad que para poder compartir la entrada tenéis que estar dentro de cada entrada, esto es pulsando el botón de «Leer más» arriba de cada publicación.

    Bendiciones.

  • Leer más: JESUCRISTO CONSTRUYE TU VIDA

    Filipenses 3:12-14

    La dignidad y la abundancia que Jesucristo da a las personas que le creen, no se la da nada ni nadie. Ninguno que viene a él con fe es rechazado sino que él ama a todos, Juan 3:16 y tiene un plan con todos, Juan 10:10.

    Primero, porque nos da el honor de su presencia por la eternidad en el mismo lugar donde él vive por siempre, no importando nuestra condición inicial por cuanto nos perdona nuestro pecado, que es lo que nos destituía de su gloria, Romanos 3:23-25.

    Segundo, porque nos da un nuevo posicionamiento y fundamento, necesario para construir la nueva vida, que solo él nos puede dar; haciéndonos hijos de Dios y haciéndonos libres del poder del pecado y del diablo, Juan 1:12; 10:10; 8:36; Colosenses 1:13.

    Tercero, porque él mismo viene con nosotros, Mateo 28:20, para ayudarnos a construir nuestra nueva vida de forma sólida y estable, Mateo 7:24,25. Toda la ayuda que necesitamos viene de él, no hay mayor especialista para construir nuestra vida que Jesucristo.

    No todos somos iguales, pero sí que Jesucristo va a construir todas nuestras vidas.
    Venimos condicionados por nuestra naturaleza, por ejemplo unos más fuertes que otros o unos con mayor coeficiente intelectual que otros.
    Venimos condicionados por la sociedad, por ejemplo unos naciendo en familias con más medios que otras. Incluso nos condiciona la vida en este mundo, como por ejemplo enfermedades, accidentes, daños recibidos.
    A pesar de que somos diferentes, Jesucristo tiene un plan para todos y cada uno de nosotros, partiendo de lo que cada uno es; nos acompañará, guiará, ayudará y edificará. Mateo 25:15.

    Jesucristo te dará la fuerza y provisión para que tu puedas realizar tu tarea y perseverar. Te dará la sabiduría para que puedas aprovechar la oportunidad y tomar buenas decisiones. Te librará de la tentación para que veas la trampa y no caigas y aun te librará del mal.
    Es su gracia, es su poderosa ayuda.
    Pero desde ahí tú tendrás que esforzarte, seguir adelante, 2ª Timoteo 2:1.
    Por eso el apóstol Pablo, desde la perspectiva personal del plan de Dios para su vida, podía decir: “a todo, conforme al plan y voluntad de Cristo, puedo hacer frente; puedo hacerlo, voy a salir airoso, porque Cristo me da las fuerzas” (Filipenses 4:13).

    Y Jesucristo no solo tiene el poder de construir sino que si caemos, si fallamos, tiene el poder de restaurar.
    Solo tenemos que seguir amándole y vendrá el perdón, el consuelo, la sanidad, la liberación, el propósito. Lo hizo con Pedro que lo negó. La pregunta que Jesús hizo a Pedro fue si le amaba. Ante la respuesta afirmativa de Pedro, Jesús lo restauró.

    Es necesario que entregues tu vida al Espíritu Santo, Efesios 5:15-18.
    Siendo lleno del Espíritu Santo podrás ser edificado, a pesar de este mundo malo e injusto. Serás edificado conforme a la voluntad de Dios y podrás caminar en su voluntad y usar recursos en tu vida de forma sabia, obteniendo fruto, lo mejor de cada momento y situación.
    Efesios 3:16-19. Pero no será sin el Espíritu Santo. Solo él nos puede llevar a esa plenitud de vida en Dios.
    Él nos fortalecerá en fe en Cristo. Nos guiará conforme a las verdades de Cristo. Nos llenará de amor por Cristo. Nos ayudará a profundizar nuestra vida en Cristo, a echar raíces en Cristo. Y podremos ir viviendo y avanzando a la plenitud de Dios, nivel tras nivel.

  • Leer más: HAY UNO QUE PUEDE AYUDARTE

    Lucas 5:12,13

    El escritor e historiador judío Flavio Josefo escribió el libro “Antigüedades de los judíos” sobre el año 94dC. En este libro se recogen unas palabras, que libres de toda añadidura, dicen:
    «En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas.».

    Este escritor está hablando de Jesús como un hombre lleno de virtud, que murió crucificado y que sus discípulos decían que resucitó.
    Este Jesús, de quien se demuestra que ciertamente resucitó, es de quien hablan los evangelios. Es real, y es quien dijo ser, Dios hecho hombre y el Salvador.

    Este Jesús, el Cristo, Jesucristo, vino para ayudar.
    El hombre leproso de la historia pidió su ayuda para ser sanado, pidió que se compadeciese de su estado. Creyó, rogó, y su oración abrió el camino a la ayuda. Jesús hizo algo más que compadecerse, le escuchó, le dijo que quería ayudarle y que podía ayudarle. ¡Y le ayudó!
    El hombre tuvo la fe para acercarse a Jesús y Jesús tenía el poder para ayudarlo y la voluntad para hacerlo.

    Esta historia la recoge un médico llamado Lucas, quien él mismo dice que escribió de Jesús después de haber investigado a fondo todo lo que ocurrió para que pudiésemos dar por cierto todos los acontecimientos que escribe sobre Jesús.
    Lucas recoge que Jesús dijo que para eso había venido, para ayudar: “he sido enviado para sanar a los quebrantados de corazón, para pregonar libertad a los cautivos, para dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para predicar el tiempo de gracia del Señor”.

    No tenemos por qué dudar, Jesús de Nazaret puede y quiere ayudarte.
    Hebreos 4:14-16. Su persona muriendo en la cruz y derramando su sangre es el precio que hace posible que podamos acercarnos a Dios, a su salvación, a sus bendiciones y ayuda.
    Su persona, experimentando todo como cualquier ser humano, hace que entienda nuestra debilidad y nuestro dolor.
    Su persona llena de misericordia hace posible que no seamos rechazados, sino perdonados y recibidos.

    Jesucristo es quien abrió el camino hasta el mismo Dios, hasta el mismo lugar de donde viene la ayuda que nos salva.
    Nuestra fe es la que nos coloca en ese camino de salvación, en ese camino para recibir la poderosa ayuda de Jesús.
    Tu oración es la que te ayuda a recorrer y despejar el camino hacia recibir el oportuno socorro.

  • Leer más: MEJORES CAMINOS, MAYORES OBRAS

     Jeremías 7:3

    Este llamamiento al pueblo de Dios a mejorar su camino se extiende por toda la Biblia.

    Mateo 9:13. El verdadero creyente en Jesucristo tiene una obligación moral, Jesús nuestro Salvador y Señor nos dice que aprendamos a ser misericordiosos. Y coloca el hacer misericordia por encima de cualquier otro sacrificio que podamos hacer.

    Juan 1:12,13. El cristiano ha nacido de la voluntad de Dios por medio de Jesucristo. Y está llamado por el propio Jesucristo a ser como el Padre Celestial quien es misericordioso, Lucas 6:36.