Juan 15:5
Una de las frases más pronunciadas en estos últimos tiempos pudiera ser: “¿Tú tienes buena conexión?”, refiriéndose a estar bien conectado a internet. Y si no tenemos buena conexión, o no la hay o se ha caído, aún podemos llegar a desesperarnos. Y es normal, porque hoy necesitamos estar conectados a internet para muchas de las cosas importantes que hacemos; por ejemplo pedir una cita en el médico, tramitar una documentación, buscar la opinión de un producto, realizar una compra, comunicarnos con nuestra gente. ¡Qué difícil sería hoy vivir sin internet!
Jesús de Nazaret nos enseñó que las personas también necesitan estar conectadas espiritualmente, pero no a cualquier conexión que el mismo ser humano haya inventado.
Él se identificó como la vid verdadera y dijo que nosotros seríamos las ramas, los sarmientos. Un sarmiento que se separa de la vid se seca, porque por el deja de fluir la savia que viene de la vid y lleva la vida a las ramas.
Jesús es la verdadera conexión que da vida a las personas.
Puedes vivir y depender solo de ti mismo, y aun buscar mantener buenas relaciones que te ofrezcan ayuda y también a las que tu puedas ayudar.
Pero no siempre somos suficientes para cubrir todas las necesidades de la vida.
No siempre somos suficientes para superar nuestras debilidades y errores. No siempre somos suficientes para superar el daño que nos hacen las debilidades y maldades de los demás. No siempre estamos suficientemente capacitados para afrontar y superar las presiones de la vida.
Y aun cuando esto fuera posible no podríamos por nosotros mismos construir una vida de realización, relevancia y satisfacción que avance hacia la plenitud.
Unidos a Jesús es que podemos experimentar la verdadera vida, la vida abundante que él nos ofrece.
Y unidos a Jesús recibimos la vida completa. Recibimos la nueva vida en abundancia ahora y el día de mañana la vida eterna en el cielo. Y esto solo es posible si vivimos conectados a él.
Una de las maneras de mantener buena tu conexión con Jesús, de mantenerte unido a él, es por medio de su Palabra, por medio de sus enseñanzas. Se trata de leer y meditar en sus enseñanzas para luego aplicarlas a tu vida.
Meditar es leer poniendo el entendimiento en lo que dice, encontrando el significado de lo que dice, para luego preguntar a Jesús qué te dice a ti en particular, y cómo puedes aplicar esa enseñanza a tu vida.
Es dejar que su enseñanza te muestre lo que está bien en tu vida para recibir fuerzas y perseverar en ello.
Es dejar que su enseñanza te muestra lo que no anda del todo bien para recibir capacitación y que te esfuerces en mejorar.
Es dejar que su enseñanza te muestre lo que está mal para recibir su perdón y liberación y su poder para poder cambiar.
Es dejar que su enseñanza te marque la verdad, lo que es bueno y justo, el camino a seguir y puedas tomar decisiones conforme a su voluntad.
Es dejar que su enseñanza te muestre el plan que Jesús tiene para ti, el futuro que él tiene para ti, y puedas ser lleno de esperanza, paz y gozo por lo que está por delante.
Toma la decisión de vivir conectada/o a Jesucristo.
