No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: MUJERES QUE CREEN

    Hubieron mujeres que creyeron, siguieron y sirvieron a Jesús, incluso participaron en momentos clave de la vida de Jesús. En estos encuentros tan especiales con mujeres, Jesús enseñó a los que les rodeaban sobre verdades espirituales. Y también aprovechó estos momentos para dignificar a la mujer.

    Como leemos en Lucas 8:1-3 mujeres que fueron ayudadas por Jesús le sirvieron con sus propios bienes.
    Las mujeres se acercaron a Jesús y creyeron, supieron ver en Jesús a quien de verdad era él, el Salvador. Y luego mostraron su amor en el espíritu de entrega y servicio que desarrollaron, pues ayudaron con sus bienes a que Jesús pudiera dedicarse exclusivamente a predicar el evangelio.
    Al aceptarlas Jesús mostró a los religiosos que la verdadera religión no solo era cuestión de hombres.

    En Lucas 24:1-11 leemos como mujeres fueron al sepulcro para ungir a Jesús y fueron ellas las que dieron la primera noticia de que Jesús había resucitado.
    Las mujeres que habían creído mostraron una vez más su amor por Jesús y su espíritu abnegado de servicio al preparar todo, incluso comprando los perfumes, para ungir a Jesús para su sepultura. Y aún en su tristeza mostraron su fe hablando de la resurrección sin dar lugar a ninguna conjetura.

    En Marcos 7 vemos como es una mujer, en este caso extranjera, la que muestra total humildad en su búsqueda de la ayuda de Jesús, creyendo en la identidad de Jesús como el que todo lo puede, no exigiendo nada sino quedando dependiente de su misericordia.

    En Lucas 10 es una mujer, María de Betania, la que muestra su amor por Jesús con pasión por sus enseñanzas, colocando la necesidad de recibir su palabra por encima de otras necesidades.

    En Juan 8 vemos a Jesús perdonando a una mujer que querían apedrear por su pecado. Aquella gente aprendieron que todos pecamos, que todos necesitamos el perdón que ofrece Jesús, y que para Jesús hombres, mujeres, niños, somos iguales y dignos de su gracia y misericordia redentora.

  • Leer más: EL ESPÍRITU QUE NOS AYUDA

    Hechos 2:38-47
    Efesios 5:15-18

    Ciertamente la llenura del Espíritu es la más poderosa de las ayudas para el cristiano. Después de la primera llenura del Espíritu Santo sobre los creyentes, la iglesia comenzó a “vivir” como iglesia. Perseveraban en la Palabra, en la oración, en la santidad, en el amor fraternal y comunión, y en dar testimonio de la salvación en Jesucristo.

    Necesitamos ser llenos constantemente del Espíritu Santo, y no solo enmarcando su llenura en recibir poder para testificar de Jesucristo, sino en ser llenos para vivir como agrada al Señor, para andar como es digno del Señor. Ser llenos del Espíritu Santo para la vida cristiana abundante y poderosa.

    Los tiempos son malos y muy difíciles. No es fácil la vida del creyente y seguidor de Jesucristo. Se enfrenta a sus propias debilidades, a las necesidades de la vida, y a la presión de un mundo que por causa del pecado vive influenciado por el maligno.

    Aun así debemos de tener nuestra confianza puesta en Jesús, en quien está nuestra seguridad para vivir por cuanto él ha vencido al mundo, Juan 16:33. Jesucristo nos da su victoria para que podamos caminar en ella y no nos ha dejado solos, tenemos al Espíritu Santo, el Ayudador.

    El Espíritu Santo quiere llenarnos vez tras vez para ser nuestra ayuda poderosa para vivir en estos tiempos malos. El Espíritu Santo quiere llenarnos para ayudarnos a ocuparnos eficazmente de nuestra salvación, a cuidar nuestra forma de vivir para hacerlo en rectitud y libertad, y a entender la voluntad de Dios para vivir amando, en comunión y sirviendo de forma relevante en su reino.

  • Leer más: HA VENIDO PARA AYUDARTE

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar el mensaje. Bendiciones.

  • Leer más: PARA NO ANDAR EN TINIEBLAS

    Juan 8:12

    El que sigue a Jesús no anda en tinieblas, no anda en pecado, no anda seducido por el mundo e influenciado por el maligno. El que sigue a Jesús anda en el Espíritu y no satisface los deseos carnales, no da el fruto de la carne sino el del Espíritu. No es esclavo de la mentira sino que es dirigido por la verdad. Su alma no es esclava del odio sino que es llena del amor de Dios. Su mente se deleita en todo lo bueno, su boca es una fuente de bendición.

    Jesús mandó que se hiciesen discípulos suyos enseñándoles que guardasen lo que él había mandado. Seguirle es ser discípulo. Entonces seguirle es creer y obedecer lo que él enseña, obedecer su palabra.

    Los que hemos creído a Jesús necesitamos obedecer su palabra para no andar en tinieblas. Su palabra es el más poderoso antídoto que tenemos contra las tinieblas. Su palabra siempre nos marca el camino de la luz, de la verdad. Meditar, creer y obedecer su palabra nos ayudará de forma poderosa a vivir sin ser esclavos de las tinieblas. Obedecer su palabra nos ayudará a no vivir siendo esclavos del pecado.

    Nos es necesario y urgente obedecer las enseñanzas de Jesucristo. El Espíritu Santo es nuestro Ayudador; siempre nos guiará a la obediencia a la palabra del Señor Jesucristo. Y no solo para enseñarnos y capacitarnos para la vida de servicio al Señor, sino para que no nos salgamos del camino de su luz, para mantenernos en el camino de la Verdad y la Vida, para corregirnos si hiciera falta y hacernos volver de cualquier paso dado en tinieblas al camino de su luz.

  • Leer más: EL ESPÍRITU NOS LIBRA DEL TEMOR

    Gálatas 4:4-7

    Dios envió a su Hijo para redimirnos del pecado; para hacernos libres de la condenación eterna y de la esclavitud a la que nos somete el pecado.

    Por su Espíritu, el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, somos adoptados como hijos de Dios. Nadie nos puede hacer hijos de Dios sino el Espíritu Santo por medio de la obra salvadora de Jesucristo.

    El Espíritu Santo viene a vivir en el interior de los redimidos, rescatados, de los que han sido salvados por Jesucristo, y el mismo Espíritu nos da testimonio de que somos verdaderos hijos de Dios (Romanos 8:16), librándonos así de todo temor. Porque ahora el Dios Todopoderoso es nuestro Padre, y la voluntad de nuestro Padre para nosotros es buena y perfecta. Y porque ahora heredamos la vida eterna en el cielo, lugar que prepara para nosotros el mismo Señor (Juan 14:1-3).

    El Espíritu Santo derrama en nosotros el amor de Dios (Romanos 5:5) y su perfecto amor nos mantiene en esperanza y echa fuera el temor (1ª Juan 4:18).

    El Espíritu Santo nos libra de temor (Romanos 8:15) por cuanto nos da testimonio de haber sido hechos verdaderamente libres en Cristo (Juan 8:36). Cristo, quien ha vencido al mundo (Juan 16:33) es nuestro Buen Pastor y nadie nos arrebata de su mano. Por medio de Cristo nada nos separa del amor de Dios (Romanos 8:38,39).

    El Espíritu Santo nos libra del temor porque nos ayuda a hacer morir las obras de nuestra vieja naturaleza carnal, guiándonos en la nueva vida como verdaderos hijos de Dios (Romanos 8:12-14).

    El Espíritu Santo nos libra de todo temor porque en cualquier necesidad nos lleva a clamar a nuestro Padre con toda confianza; nos da la seguridad y confianza de llamarlo Abba. Y nuestro Padre nos da buenas cosas cuando le pedimos (Mateo 7:11). Sí, el Espíritu Santo nos enseña a orar.