No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: POR EL GOZO QUE TENEMOS DELANTE

    Mateo 20:17-19

    Jesús no dudó en seguir adelante hacia la culminación de la obra que le había sido dada, la entrega de su vida en sacrificio para la salvación de muchos, Marcos 10:45; el derramamiento de su sangre para remisión de los pecados, Mateo 26:28.

    Jesús siguió adelante en su camino a Jerusalén donde había de cumplirse el plan de salvación, aun sabiendo el terrible sufrimiento que le esperaba, Lucas 22:42. Lo hizo por el fruto que vendría de su siembra y por el gozo puesto delante de él. Es el gozo de la salvación de muchos lo que le llevó a ir voluntariamente a la cruz a dar su vida, Juan 10:17,18; porque para Jesucristo ese fruto merecía las aflicciones por las que había de pasar, Isaías 53:11. Y es el gozo de volver a recibir la gloria que tuvo junto al Padre, sentándose a la diestra del poder de Dios, Hebreos 12:2; Mateo 26:64.

    Ahora nosotros, los que hemos sido salvos, los que hemos recibido el perdón de pecados y hemos sido reconciliados con el Padre, también tenemos un fruto y un gozo puesto delante, y es el de llevar el evangelio a los que todavía no conocen a Jesucristo. Es por el gozo de ver ese fruto que nos lanzamos a esforzarnos y trabajar para el Señor de la mies.
    Queremos ser parte de esos obreros que el Señor de la mies envía a su mies, Mateo 9:37,38.

  • Leer más: CRECIENDO EN ESTE MUNDO A LA IMAGEN DE JESÚS

    Mateo 5:48

    El Señor Jesucristo vino para redimirnos, rescatarnos, de esta vida caída que tenemos y por la cual estamos condenados a la separación eterna de quien nos creó a su imagen y semejanza.
    Él nos da nueva vida colocando sobre nosotros su justicia por lo que podemos ser aceptados como justos por Dios el Padre y ser adoptados por él como hijos suyos.
    El precio que paga Jesucristo para redimirnos, justificarnos, regenerarnos y adoptarnos, es su propia vida. Su vida perfecta, de comunión con el Padre, obediencia a sus mandamientos, santidad y amor, hasta entregarla a la muerte.
    Es el único pago válido para Dios, porque es el único pago que satisface su justicia por causa del pecado del ser humano.
    Es el único pago válido para Dios, porque es el único pago que satisface su amor por todos los seres humanos.

    Pero ahora, como redimidos, salvos, e hijos de Dios, Jesucristo nos llama a una mayor justicia, nos llama a una verdadera vida de rectitud, nos llama a crecer a la imagen que Dios nos dio y que perdimos por causa del pecado.

    Porque esta es la vida que tenemos que vivir los hijos de Dios, porque otra vida nos sumergiría de nuevo en el pecado con el terrible peligro de romper nuestra filiación con el Padre y hacernos de nuevo esclavos del pecado.
    Porque esta es la vida que tenemos que vivir los hijos de Dios, porque otra vida no serviría para diferenciarnos de los que no creen y con esa diferencia darles testimonio de la maravillosa obra de Dios en nosotros.
    Porque esta es la vida que tenemos que vivir los hijos de Dios, porque otra vida no sería abundante y plena por cuanto estaría separada de Aquel que es la plenitud que es Jesucristo.

    Y es posible crecer hacia esta plenitud, hacia esta perfección, hacia ser más como Jesús en medio de este mundo lleno de buenos y malos.
    Lo podemos hacer porque él creció y vivió conforme a la voluntad del Padre. Él venció a este mundo para otorgarnos a nosotros su victoria.
    Lo podemos hacer usando sus enseñanzas. No es lo que otros dijeron y digan, no es lo que yo piense o quiera, sino que es lo que Jesús enseña. Y sus enseñanzas son vida y poder y sirven para edificarnos de forma verdaderamente libre, solida, segura y capacitada.
    Lo podemos hacer porque tenemos un Ayudador que es el Espíritu Santo.

  • Leer más: ANDAR CONFORME AL ESPÍRITU

    Gálatas 5:16

    Dios quiere tu crecimiento y tu avance. Él sigue haciendo su buena obra en ti, Filipenses 1:6. Y si nosotros nos cansamos o no entendemos, Dios nunca se cansa no se duerme, Isaías 40:28,29.

    El enemigo no quiere tu crecimiento ni tu avance pero no puede hacer nada porque está vencido como dijo Jesús: Juan 16:33.

    Dios quiere tu crecimiento y sigue haciendo su buena obra, el enemigo está vencido, entonces el crecimiento y el avance van a depender de que no nos pongamos techos con nuestra propia vida, con nuestra forma de vivir. Romanos 8:1,2.

    Gálatas 2:20. Si estoy en Cristo Jesús es que he entendido y creído el mensaje de la cruz. En la cruz murió Jesucristo llevando sobre sí mismo mi pecado, 1ª Pedro 2:24. Es allí en la cruz donde yo quedo crucificado es decir mi vieja vida de pecado queda crucificada, y es allí en la cruz donde yo nazco de nuevo es decir recibo una nueva vida para vivirla en rectitud. Es únicamente por medio de la obra de la cruz de Jesucristo que tengo nueva vida como hijo de Dios, como oveja del Señor 1ª Pedro 2:25. Así que aceptar a Cristo como Salvador es aceptar que ya no vivo yo sino que vive el nuevo yo en Cristo.

    Gálatas 5:16,17. Si decimos que somos de Cristo entonces tenemos el Espíritu de Cristo y el Espíritu de Dios mora en nosotros; y ya no vivimos según la carne sino que vivimos según el Espíritu, Romanos 8:9.

    Vivir conforme a Cristo Jesús es vivir según el Espíritu, es andar en el Espíritu, es obedecer al Espíritu Santo. Vivir según el Espíritu es vida y paz, Romanos 8:6.
    Vivir según la carne es muerte, Romanos 8:6, porque es entristecer al Espíritu Santo que vive en nosotros y que es la única garantía para nuestra salvación Efesios 4:30; es enemistad contra Dios, Romanos 8:7; es vivir sin poder agradar a Dios, Romanos 8:8.
    Vivir conforme a Cristo Jesús es decir no a los deseos de nuestra naturaleza carnal, es despojarme de esas actitudes viciadas de la vieja naturaleza, Efesios 4:22.

    ¿Cómo andar conforme al Espíritu? Si pienso en las cosas del Espíritu (Romanos 8:5) y luego me ocupo en obedecer al Espíritu (Romanos 8:6) entonces venceré los deseos de mi naturaleza carnal (Romanos 8:13). Es el Espíritu Santo quien me ayuda a obedecerle y no obedecer mis pensamientos y mis deseos que sean conforme a la carne y contra el Espíritu. Por eso es necesario vivir pidiendo constantemente ser lleno del Espíritu (Efesios 5:18).

    Gracias Dios porque me has dado vida por tu Espíritu, por la fe en Cristo Jesús, Gálatas 3:2,14. Ayúdame a andar también por el Espíritu, Gálatas 5:25. Quiero ser guiado y capacitado por tu Espíritu para continuar y terminar bien mi carrera, no usando esfuerzos puramente humanos, Gálatas 3:3.

    Gracias porque el Espíritu de tu Hijo Jesucristo vive en mi interior y puedo ser tu hijo y llamarte Padre; gracias porque tu Espíritu me ayuda a mantener relación contigo, Gálatas 4:6. Me ha librado de toda esclavitud y me ha hecho heredero.

    Toda la obra que el Espíritu hace en mí y todos los milagros que puedo recibir es por la fe en su palabra y por recibir cada mensaje de su palabra con fe, Gálatas 3:5. Y es por su Espíritu que tengo esperanza de su obra de verdad y justicia ahora y en la vida venidera. Gálatas 5:5.

    Te pido que me ayudes a no satisfacer las obras de la carne, Gálatas 5:16.
    Quiero sembrar para el Espíritu, Gálatas 6:8; y dar el fruto del Espíritu, Gálatas 5:22.

  • Leer más: SALVADOS PARA DAR FRUTO

    Juan 15:1-8

    El Padre Celestial es el Labrador.
    De él es todo. Él es quien hace la obra. Él tiene un propósito. Cada uno de nosotros somos suyos.

    Jesucristo es la Vid Verdadera.
    En él está la Vida. No hay otro Salvador que de Vida Eterna y Vida Plena. Por medio de él tenemos hoy vida abundante y en el futuro vida gloriosa.

    Nosotros somos Ramas.
    Unidos a la vid Verdadera seremos Ramas Verdaderas. Por nosotros correrá savia verdadera (Vida Verdadera). El fruto que daremos será verdadero.
    Podemos tomar la decisión de no unirnos a Jesucristo o unirnos a otra planta o árbol pero ya no seremos verdaderos. No podremos ser verdaderos hijos de Dios, ni tener seguridad de vida eterna.

    El Padre Celestial, el Labrador, hace todo para obtener fruto. Su gloria es que nosotros seamos sus ramas y demos fruto. Él lo pone todo y lo hace todo para que demos fruto. Nosotros solo tenemos que estar unidos a la Vid Verdadera.
    En su presencia y por medio de su Palabra soy transformado, limpiado, capacitado para dar fruto.
    Todo lo que yo necesito para estar unido a Jesús y dar fruto puedo pedirlo y lo tendré.

  • Leer más: REVELACIÓN

    Mateo 16:13-17

    REVELACION
    Esta fue la pregunta que Jesús hizo a sus discípulos. ¿Por qué este interés si ellos ya eran creyentes?
    Depende de lo que represente Jesús para nuestras vidas, así será la calidad de nuestro testimonio y servicio para él.
    Nuestra vida no debe depender de estar solo convencidos de la verdad del evangelio, sino de tener un encuentro con el mismo Dios, de que Dios revele la realidad de Jesucristo a nuestros corazones, vers. 17.

    IDENTIDAD
    La revelación de quién es Jesús a nuestro corazón dará identidad a nuestra vida.
    Dios había revelado la identidad de Jesucristo al corazón de Pedro y ahora el Hijo de Dios estaba dando identidad a Pedro: vers. 18.
    Toda maldición o condenación sobre nuestra vida, todo complejo y trauma del pasado, es cortado de nosotros cuando Jesús el Hijo de Dios se ha revelado a nuestro corazón y nos ha dado identidad. Ya no era Simón, sino Pedro; Dios le había dado una nueva identidad.
    Dios comienza en ti la edificación y no va a permitir que ni el infierno pare el proyecto que tiene contigo, vers. 18.

    PROPÓSITO
    Jesús no sólo quiere darnos identidad, sino propósito para nuestras vidas. Él tiene un proyecto, que no es invención de hombres, para que nosotros trabajemos en él.
    Como es un proyecto nacido en el cielo nos aportará beneficios que no podremos medir humanamente.
    Vivir en el proyecto de Dios tendrá trascendencia hacia otros y nuestras vidas se convertirán en vidas realmente útiles, realizadas; vers. 21, Juan 12: 23-26.

    OPOSICIÓN
    A una vida de identidad y propósito no le faltará oposición y se le exigirá entrega.
    Satanás procurará hacernos desviar la mirada de las cosas de Dios para que la fijemos en las cosas de este mundo y así arruinar el proyecto divino, Mateo 16: 22, 23.
    Tomar la cruz de la que nos habla Mateo 16: 24 significa pagar el precio de estar dispuesto a todo por dejar marcada con el evangelio la vida de muchos. Es poner en primer lugar la necesidad del otro, negarse a sí mismo. Es ya no ser señor de nuestra propia vida sino poner a Jesús primero: ¡es seguirle!

    No vivir con identidad y propósito es sufrir pérdidas, aquí y en el cielo: Mateo 16: 26, 27.

  • Leer más: ¿TIENES BUENA CONEXIÓN?

    Juan 15:5

    Una de las frases más pronunciadas en estos últimos tiempos pudiera ser: “¿Tú tienes buena conexión?”, refiriéndose a estar bien conectado a internet. Y si no tenemos buena conexión, o no la hay o se ha caído, aún podemos llegar a desesperarnos. Y es normal, porque hoy necesitamos estar conectados a internet para muchas de las cosas importantes que hacemos; por ejemplo pedir una cita en el médico, tramitar una documentación, buscar la opinión de un producto, realizar una compra, comunicarnos con nuestra gente. ¡Qué difícil sería hoy vivir sin internet!

    Jesús de Nazaret nos enseñó que las personas también necesitan estar conectadas espiritualmente, pero no a cualquier conexión que el mismo ser humano haya inventado.
    Él se identificó como la vid verdadera y dijo que nosotros seríamos las ramas, los sarmientos. Un sarmiento que se separa de la vid se seca, porque por el deja de fluir la savia que viene de la vid y lleva la vida a las ramas.
    Jesús es la verdadera conexión que da vida a las personas.

    Puedes vivir y depender solo de ti mismo, y aun buscar mantener buenas relaciones que te ofrezcan ayuda y también a las que tu puedas ayudar.
    Pero no siempre somos suficientes para cubrir todas las necesidades de la vida.
    No siempre somos suficientes para superar nuestras debilidades y errores. No siempre somos suficientes para superar el daño que nos hacen las debilidades y maldades de los demás. No siempre estamos suficientemente capacitados para afrontar y superar las presiones de la vida.
    Y aun cuando esto fuera posible no podríamos por nosotros mismos construir una vida de realización, relevancia y satisfacción que avance hacia la plenitud.
    Unidos a Jesús es que podemos experimentar la verdadera vida, la vida abundante que él nos ofrece.

    Y unidos a Jesús recibimos la vida completa. Recibimos la nueva vida en abundancia ahora y el día de mañana la vida eterna en el cielo. Y esto solo es posible si vivimos conectados a él.

    Una de las maneras de mantener buena tu conexión con Jesús, de mantenerte unido a él, es por medio de su Palabra, por medio de sus enseñanzas. Se trata de leer y meditar en sus enseñanzas para luego aplicarlas a tu vida.
    Meditar es leer poniendo el entendimiento en lo que dice, encontrando el significado de lo que dice, para luego preguntar a Jesús qué te dice a ti en particular, y cómo puedes aplicar esa enseñanza a tu vida.
    Es dejar que su enseñanza te muestre lo que está bien en tu vida para recibir fuerzas y perseverar en ello.
    Es dejar que su enseñanza te muestra lo que no anda del todo bien para recibir capacitación y que te esfuerces en mejorar.
    Es dejar que su enseñanza te muestre lo que está mal para recibir su perdón y liberación y su poder para poder cambiar.
    Es dejar que su enseñanza te marque la verdad, lo que es bueno y justo, el camino a seguir y puedas tomar decisiones conforme a su voluntad.
    Es dejar que su enseñanza te muestre el plan que Jesús tiene para ti, el futuro que él tiene para ti, y puedas ser lleno de esperanza, paz y gozo por lo que está por delante.

    Toma la decisión de vivir conectada/o a Jesucristo.

  • Leer más: SERVIDORES

    Mateo 14:28-31

    A veces pedimos al Señor hacer algo, como por ejemplo servirle en alguna tarea o en algún puesto. Y el Señor nos lo permite porque no es malo querer servir al Señor (1ª Timoteo 3:1). Pero el servicio al Señor no puede ser en nuestro entendimiento, fuerzas y talentos naturales, y no puede ser porque creemos tener la fe suficiente para hacerlo. El servicio al Señor siempre es porque Él nos dice “ven” y es en su poder. Cuando le servimos en nuestros propios recursos, entonces temprano o tarde nos hundiremos, fallaremos.
    Si queremos servirle, tendremos que creer que es Él quien nos llama y envía, y tendremos que confiar totalmente en Él para hacer la obra que nos ha dado. Si quieres servirle entonces no dudes.

    1ª Corintios 3:5-9

    Servir al Señor es ser un colaborador de Dios.
    Es hacer una tarea dada por el Señor, obra que no me doy a mí mismo.
    Es cierto que implica un esfuerzo, implica perseverancia en el esfuerzo, y seguro que el Señor usará nuestros talentos naturales. Pero es más una obra de fe en Aquel que nos ha llamado y enviado, es una obra de fe en Aquel que seguro nos va a capacitar de forma maravillosa.

    Servir al Señor es ser responsables delante de Él.

    Y es hacerlo para provecho de otros. El servidor no es el primero ni principal receptor del beneficio de la tarea.