No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: DIOS ES FIEL

    1ª Corintios 1:4-9

    Nos ha dado comunión con Jesucristo. Derrama su gracia sobre nosotros. Nos enriquece espiritualmente. Nos da dones, es decir nos capacita espiritualmente. Nos mantiene firmes y esperanzados. Nos ayuda a ser irreprensibles, a vivir en santidad.
    Nos llevará después de nuestra muerte con Jesucristo.

    Así es Dios. Dios es fiel y hace su maravillosa obra en nosotros.
    Este es el trabajo que hace en su iglesia porque así quiere Dios que sea su iglesia. Y así quiere que sea la iglesia que viene a llevarse, Efesios 5:27.

    De esta manera seremos su iglesia estable y próspera (en el sentido más amplio de la palabra) y seremos de buen testimonio a los que nos rodean.
    Dios es fiel y si continuamos creyendo él nos guarda de todo mal para que alcancemos la meta, 1ª Pedro 1:5.
    Dios es fiel, está haciendo su buena obra en nosotros, y nosotros permanecemos unidos, como cuerpo de Cristo, en este parecer, pensando y sintiendo de la misma manera, en torno al mismo propósito, 1ª Corintios 1:10.

    Dios es fiel y nos proveerá en todo de forma abundante. Mateo 26:53,54. Podemos orar a nuestro Padre Celestial y pedir su ayuda que sin duda vendría y sería sin límites. Pero nuestro ruego tiene que ser principalmente que se haga su voluntad.
    Dios puede ayudarnos en las cosas grandes y en las cosas pequeñas; pero siempre que responde, su respuesta nunca es insuficiente. Jesús dijo que la vida que él nos da es abundante, Juan 10:10.

    Cuando Jesús transformó el agua en vino, lo hizo en grandes cantidades y en calidad excelente. Cuando Jesús hizo que sus discípulos pescaran después de una jornada sin pescar nada, la pesca fue abundante. Cuando Jesús multiplicó los pocos panes y peces, con ello alimentó a una gran multitud y luego sobró. Cuando Jesús mandó a Pedro a pescar, Pedro pescó un pez y en su boca tenía dinero suficiente para pagar los impuestos de Pedro y de Jesús. Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar el evangelio, los envió sin nada y sin embargo no les faltó nada.

    El apóstol Pablo nos enseña que si pedimos, la respuesta de Dios irá más allá de nuestros pensamientos y limitaciones, Efesios 3:20,21.

  • Leer más: EL DIOS QUE DA

    Dios es pleno, está completo, no le falta nada. Pero no es una plenitud egoísta, ni es una plenitud indiferente a la necesidad de su creación, porque Dios da.
    Dios nos da a su Hijo para que por la fe en él podamos ser salvos (Juan 3:16).
    Dios nos da a su Espíritu, que por la fe en el Hijo viene a vivir al interior de los que hemos creído, para poder vivir la nueva vida de hijos de Dios en la relación correcta con el Padre y en el poder de Dios (Lucas 11:13).
    Dios, como Padre Celestial que es de sus hijos, nos cuida (1ª Pedro 5:7), y nos da buenas cosas, Mateo 7:11. Jesús nos enseñó que podíamos pedir al Padre y que él nos daría, Mateo 7:7,8. En comunión con el Padre, podemos pedir y él nos da la provisión, el perdón, la protección, Mateo 6:11 13.
    Dios nos da dones para que podamos vivir nuestra vida espiritual con recursos espirituales y podamos servirle de forma poderosa y eficaz, dando fruto para su gloria. Da los dones de Cristo a la Iglesia, o sea personas para servirle en el ministerio, Efesios 4:11,12. Y también da los dones del Espíritu a la Iglesia para que los creyentes puedan servirle, 1ª Corinitos 12:4-11; Romanos 12:5-8.
    Dios nos da, en el Nombre de Jesucristo, poder para serle testigos y poder ser enviados al mundo como él fue enviado, Lucas 24:49; Hechos 1:8.
    Jesús nos da su paz por medio de su victoria (Juan 14:27, 16:33) para que en comunión con él no temamos, sino confiemos, y así podamos seguir la carrera de la fe y pelear la buena batalla a pesar de los sufrimientos.
    Dios es fiel y continuará haciendo su buena obra en nosotros hasta el día de Jesucristo, Filipenses 1:6.

  • Leer más: HAY QUE MIRAR ADELANTE

    Hebreos 12:1,2

    El cristiano siempre está llamado a mirar adelante, aun cuando pueda estar sufriendo por causa de su fe. Aun cuando sabe que todavía no alcanzó la plena madurez y le falta, aun cuando no se alcanzaron los objetivos en el reino; pero no se rinde, sino que arregla lo que está deteriorado y recobra esperanzas para seguir adelante, Filipenses 3:12-14.
    La única mirada al pasado es para recordar con fe la obra salvadora de Jesucristo por la que recibimos todo lo que necesitamos, desde el perdón a la sanidad y libertad, hasta lo provisión necesaria, “haced esto en memoria de mí” Lucas 22:19.

    En Jesucristo siempre encontraremos los recursos necesarios para poder continuar en la carrera de la fe hasta llegar al final, porque todo lo podemos en Cristo que nos da las fuerzas, Filipenses 4:13. De su plenitud, a la que estamos llamados a vivir y a aspirar (Colosenses 2:9,10), podemos recibir lo necesario como ya nos señaló el profeta Isaías (Isaías 40:29-31), plenitud de la que se nos enseña en Apocalipsis 5:10-13.

    No es una mirada vacía de contenido porque delante se encuentra la vida eterna que se nos ha dado por medio de la obra salvadora de Jesucristo (Juan 3:16). Pero también delante se encuentran el cumplimiento de sus promesas, 2ª Pedro 1:3-8.
    Y no es una mirada ilusoria, porque Cristo nos dará las fuerzas para que nosotros nos esforcemos en añadir a nuestra nueva vida como hemos leído en este pasaje de 2ª Pedro 1:3-8. Estamos llamados a esforzarnos en la gracia para vivir la vida abundante y plena en Jesucristo (2ª Timoteo 2:1-7).

    Hay muchos testigos que ya alcanzaron la meta, testigos que lejos de suponernos una condenación, nos suponen un ejemplo de aliento por cuanto ellos también estaban sometidos a las mismas presiones que nosotros y aún mayores, experimentando muchos el hambre, la soledad, la persecución, la cárcel, la tortura y aun la muerte. Pero no dejaron de creer y saludar las promesas.

    No miremos atrás sino miremos a Cristo que va con nosotros y va delante de nosotros.

  • Leer más: EL BAUTISMO EN AGUA

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar la enseñanza. Bendiciones.

  • Leer más: SIN RESPUESTA

    2ª Corintios 13:14

    Hay momentos de mucha necesidad donde oramos y esperamos recibir una respuesta poderosa de parte de Dios y esa respuesta no llega en la forma y tiempo que nosotros entendemos que tiene que llegar.
    Entonces quizás surgen preguntas. Preguntas que no son nuevas, llevan mucho tiempo en la humanidad y también entre los mismos creyentes. Una de esas preguntas, y quizás pudiera ser la más inquietante es ¿por qué Dios no me responde? o también ¿le importa a Dios mi sufrimiento?

    No es fácil encontrar la respuesta perfecta a estas preguntas. Y aun las respuestas que podamos encontrar quizás no sean del todo satisfactorias, especialmente cuando estamos sufriendo mucho. Pero podemos tomar decisiones que seguro nos ayudarán a mantener la fe y a mantener la esperanza de recibir respuestas de Dios.

    Es la decisión de seguir creyendo que Dios es amor, me ama y por medio de mi fe, aun con dudas, no deja de ser mi Padre Celestial. Soy su hijo y a él puedo seguir clamando como mi Abba, mi Papá (Gálatas 4:6). Puedo decidir seguir creyendo la palabra de Dios que por medio del profeta Isaías dijo que el oído de Dios no se había cerrado para oír ni su mano para salvar (Isaías 59:1). Y que por medio de nuestro Salvador y Señor Jesucristo nos dice que podemos estar en secreto con el Padre que sabe las necesidades que tenemos (Mateo 6:6-8).

    Es la decisión de seguir creyendo que por medio de Jesucristo he recibido la gracia salvadora de Dios y pase lo que pase he sido librado de la condenación y de vivir eternamente separado de Dios y tengo un lugar en el cielo en su presencia. Jesús ha vencido al mundo con su pecado, su maldad y sus sufrimientos y en comunión con él puedo tener paz (Juan 16:33). Puedo confiar que Jesús, a pesar de mi tormenta, está al control, y siempre él sabe lo que hay que hacer.

    Es la decisión de mantener mi comunión con el Espíritu Santo para poder experimentar su presencia, consuelo y ayuda. Él me enseñará y ayudará a orar para no perder la paz en medio de mi circunstancia adversa (Filipenses 4:6,7) y mi corazón de fe sea guardado de toda herida y mentiras. Y también me guiará en obediencia a su Palabra para que, no solo tenga la paz en un determinado problema, sino el Dios que me da paz en toda mi vida esté tomando el control (Filipenses 4:8,9).

    Creo profundamente que cuando no llegan las respuestas es el tiempo de confiar en el Amor del Padre, la Gracia del Hijo y la Comunión del Espíritu Santo.

  • Leer más: JESUCRISTO CONSTRUYE TU VIDA

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar el mensaje. Bendiciones.