1ª Pedro 2:4-10
Cuando la vida se tambalea, se desmorona, no avanza, o no se le encuentra mucho sentido, es necesario revisar los fundamentos y la edificación. Es hacerse la vieja pregunta ¿qué estoy haciendo con mi vida?
Hay momentos en que no se puede dejar esta pregunta para más tarde y por supuesto hay momentos en donde esta pregunta necesita de una decisión.
El mejor fundamento que puede poner una persona para construir su vida es Jesucristo, porque es el fundamento que viene de Dios y la buena noticia es que Dios quiere ponerte sobre ese fundamento. Lo da al que lo pide, al que lo busca, al que llama para que se le abra y poder entrar. Salmo 40:1,2.
Ese fundamento es un fundamento para vida, no para condenación, no para esclavitud, no para miseria. Es el único fundamento sobre el que podemos asegurarnos la vida eterna (Juan 3:16), la vida en plenitud (Juan 10:10) y sobre el que podemos construir nuestra vida de forma segura y estable en este mundo (Mateo 7:24,25).
El mundo nos ofrece edificar sobre otros fundamentos como por ejemplo el trabajo y el dinero, que son necesarios, pero no son el fundamento principal; o como por ejemplo poner la total confianza en otra persona, pero tampoco es el mejor fundamento porque las personas fallan.
La persona que edifica su vida sobre Jesucristo no será avergonzada, no será defraudada.
No será avergonzada porque si confiesa a Jesucristo delante de los hombres, Jesucristo lo confesará delante de Dios, así que no temerá por su salvación el día que se presente delante de Dios después de su muerte.
No será avergonzada porque si edifica su vida sobre Jesucristo aunque pase por momentos difíciles, su vida no irá a la ruina.
No será avergonzada porque aunque humanamente no haya producido riquezas, si fue de testimonio para Jesucristo habrá servido para llevar a gente al cielo, que es el mayor fruto y la mayor riqueza.
No será defraudada porque aunque para los hombres edificar en Jesucristo sea una pérdida de tiempo y recursos, para el que cree es vida en plenitud.
No será defraudada porque aunque en esta vida no vea la recompensa a todos sus esfuerzos, en la vida eterna tendrá las recompensas de parte de Dios.
¿Cómo pongo a Jesucristo como el fundamento de mi vida? Lo hago cuando creo en su persona y en su obra. ¿Cómo edifico mi vida sobre Jesucristo? Lo hago cuando obedezco su palabra, sus enseñanzas. Entonces es cuando mi vida es un sacrificio espiritual aceptable a Dios. Entonces es cuando estoy edificando mi vida como casa espiritual y sacerdocio santo. Cuando edifico obedeciendo su palabra estoy edificando como con oro, plata, piedras preciosas. Cuando edifico obedeciendo su palabra estoy edificando de tal manera que al ser probada la edificación, ésta permanecerá y recibiré recompensas, 1ª Corintios 3:11-14.
Pero Dios no solo te habla de edificar personalmente, individualmente, también te habla de edificar la casa de Dios, el pueblo de Dios, la nación santa. Aquí está el secreto de la vida en plenitud: edificar tu vida y también colaborar con Dios en la edificación de su pueblo, Efesios 2:20-22. Dios te llama a salvación, luego a crecimiento espiritual y también te llama a colaborar.
