No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: NECESITO QUE SEAS MI PAZ

    Juan 14:27

    Sí, Jesús, te necesito; necesito que seas mi paz, paz verdadera. La que viene de ti, y no es frágil sino poderosa. La que es capaz de actuar en mí y en mi derredor. La paz que toma el control.

    La paz que es mi descanso. Sana mis heridas, rompe la frustración y renueva mis fuerzas.

    La paz que es mi reposo. Para y quita la presión, me ayuda haciendo ligera mi carga, hace el milagro en la necesidad.

    La paz que es mi esperanza. Me devuelve el gozo y el deseo. Me lleva a mirar con fe mi futuro porque está en tus manos.

    Tú eres el Dios de paz, tú eres mi Dios.
    Filipenses 4:9. Enséñame a confiar en ti y esperar en tu misericordia y gracia.
    Enséñame a orar conforme a tu voluntad. Moldea mi vida, todo mi ser, mis pensamientos y mi voluntad, conforme a tu palabra.
    Tú Jesucristo eres mi paz.

  • Leer más: LA FE QUE TE SALVA

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar la enseñanza. Bendiciones.

  • Leer más: RECIBIMOS POR FE

    Mateo 9:22

    Lo que recibimos de parte de nuestro Dios y Padre Celestial es por fe, nada es imposible para el que le cree, Marcos 9:23. Es por su gracia y misericordia que le pedimos y recibimos, Hebreos 4:16; porque él nos da cosas buenas, Mateo 7:11.

    Pero no es una fe fundamentada en recibir porque ha hecho un esfuerzo; ni tampoco fundamentada en recibir por el cumplimiento de un precepto; ni es una fe que espera recibir porque puede devolver el favor. Es fe que sabe que no se merece el favor ni puede devolverlo. Es fe que espera de gracia y misericordia. Es fe que pide lo que ya es un imposible. Esta fe es fe en una persona, en Jesús.

    Es creer que Jesús es amor y nunca nos va a rechazar. Es creer que Jesús es compasión, se duele de nuestro dolor, y escuchará nuestro ruego. Es creer que Jesús es el Salvador Todopoderoso e intervendrá en nuestra situación.

  • Leer más: ECHA TU PESO SOBRE EL SEÑOR

    Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar el mensaje. Bendiciones.

  • Leer más: TRANSFORMADOS

    Romanos 12:2

    El Señor, quien nos ama con amor perfecto y nos salvó, nos hace un llamamiento a no conformarnos con nuestra vida. Dios no quiere que nos conformemos solo con recibir su salvación, tiene además para nosotros su voluntad que es buena y perfecta. Pero solo será posible disfrutarla si cambiamos.

    Cambio de mentalidad, cambio de forma de pensar para cambiar la manera de vivir.
    Cambiar la forma de pensar adaptándola al pensamiento de Dios, a su palabra. Es necesario cambiar nuestra forma de entender la vida para cambiar nuestra forma de vivirla, siempre adaptándola a la vida a la imagen de Jesús, que se nos revela en su palabra.

    La transformación es necesaria para entrar a la vida en plenitud y abundancia.
    Marcos 2:22. Este mundo nos propone su vino para vivir, es decir nos propone su forma de vida. Es el vino viejo que viene ofreciendo a la humanidad desde la caída en pecado de Adán y Eva. Es un vino que se agota, es un vino que no sacia verdaderamente y es un vino que termina haciéndote esclavo. Pero ciertamente el Señor tiene un vino nuevo para nosotros. Es el vino que viene de Dios y sacia, da propósito, te hace libre.

    La transformación es necesaria para protegernos de todo lo que supone un peligro para nuestra salvación y nueva vida. Efesios 4:22-24 y 5:15-18.

    La transformación es necesaria para poder servir al Señor con la garantía de dar fruto.
    Mateo 16:24. Negarse a sí mismo es necesario para servir al Señor y dar el fruto del servicio asignado. Negarse a sí mismo es negarse a vivir la vida conforme al mundo y vivirla conforma a Dios. No se puede ser discípulo, no se puede ser siervo, viviendo lleno de actividades del mundo, es decir llenos del viejo vino.

  • Leer más: COMO ÁRBOLES

    Dios nos creó a su imagen y semejanza, y luego nos hizo nacer de nuevo como hijos de su propia voluntad, por su Hijo, por su pura gracia, y le podemos llamar Padre. Y nuestro Padre nos da cosas buenas. Para él somos como ovejas de su rebaño y él es nuestro Buen Pastor; nadie nos arrebatará de su mano.
    Pero a nuestro Dios y Salvador, a nuestro Padre Celestial, le ha placido compararnos a árboles. Podríamos decir que para Dios somo como árboles, y así nos lo enseña en varias ocasiones en su palabra. En todas estas ocasiones nos enseña para nuestro bien.

    Dios quiere que seamos como árboles. No como cualquier árbol, sino como sus preciosos árboles. Bien plantados, bien nutridos, bien fuertes, de buen fruto, en definitiva buenos árboles del Señor.

    Como el Árbol junto al Arroyo.
    Salmo 1:3. Somos como el árbol plantado junto a las corrientes de aguas, si hacemos de su palabra nuestra prioridad y norma, y de ella nos alimentamos regularmente. Sí, sabemos a dónde extender nuestras raíces, no al pecado sino a la Verdad de Dios y a la poderosa ayuda del río de Dios, del Espíritu Santo. Entonces nuestra hoja no caerá y cada temporada daremos fruto; y la buena voluntad de Dios se cumplirá en nuestra vida.

    Como Olivo Verde.
    Salmo 52:8. Somos como olivos verdes, no confiados en nosotros mismos, sino confiados en las misericordias del Señor, que él renueva cada mañana. Y dispuestos no solo a ser cuidados sino también a dejarnos prensar para que se obtenga el precioso aceite, el que es símbolo del Espíritu Santo y que dará testimonio a otros que necesitan conocer al Señor.

    Como Palmeras y Cedros.
    Salmo 92:12. Somos como Palmeras y Cedros, que permanecemos, no nos secamos, crecemos y florecemos. Pero siempre allí donde está nuestro sustento, fortaleza y protección, en la casa del Señor, en nuestro lugar de comunión con él; allí en nuestro lugar de alabanza y gratitud; allí congregados con los hermanos. Aun cuando pasan los años seguimos dando fruto.

    Como Árboles de Justicia.
    Isaías 61:3. Robles de justicia. Árboles que han tenido la paciencia y la resiliencia para crecer y permanecer. Se han hecho fuertes en el Señor y ahora están firmes y en esta firmeza el Gran Dios que los plantó recibe gloria. Éstos árboles son los que dan buen testimonio y anuncian las virtudes de Dios.

    Como Árboles Frutales.
    Ezequiel 47:12. Como árboles junto al río, no cualquier río sino el que viene de Dios, de su santuario, del Cordero que nos ha limpiado y salvado. Con aguas de vida. Regados por esas aguas nuestro fruto alimentará a los que se acercan a Dios, nuestras hojas sanarán a los que le buscan.

    Como Buenos Árboles.
    Mateo 7:17. Hechos de nuevo por nuestro Salvador y Señor, para una nueva vida y un nuevo fruto, ahora buen fruto. Y es ese buen fruto el que nos da a conocer que somos buenos árboles. Caminamos en esas buenas obras que él ya preparó para nosotros de antemano, sacamos del buen tesoro de nuestro corazón.

    No como malos árboles.
    Lucas 3:9. No seamos como árboles malos que no dan fruto o que dan mal fruto porque entonces corremos el peligro de ser cortados en cualquier momento.
    Lucas 13:8,9. Es mejor reconocer nuestro estado y pedir misericordia para cambiar. El Señor que es misericordioso nos ayudará y nos dará tiempo para que cambiemos y demos buen fruto.