No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

  • Leer más: IMPERFECTOS PERO AMADOS

    Marcos 10:17-22; Juan 3:16

    Imperfecto e incompleto pero Jesús me ama como soy. Y me perdona cuando fallo.

    Es verdad que él quiere cambiar en mí lo que me hace tropezar y me hace daño, pero me tiene paciencia. Me sabe esperar cuando no entiendo y cuando no puedo.
    Siempre me ayudará a levantarme cuando he caído, y si le pido ayuda me la dará para superar mis propias debilidades. JESÚS ME AMA.

    Él tiene un plan para mí, ha diseñado un camino para que lo recorra a su lado, pero me deja ser libre y respeta mis decisiones, aunque sabe que algunas no son buenas.
    Siempre me ofrece, en toda decisión y encrucijada, su consejo, su palabra, para que me alumbre. Con ella puedo construir mi vida de forma segura.
    Su verdad me hace verdaderamente libre. JESÚS ME AMA.

    Siempre estará a mi lado aun cuando a veces no tomo conciencia de ello.
    Y aún en las tormentas de la vida, me sigue amando, y sigue viniendo en mi barco, él no me desampara. JESÚS ME AMA.

    Quiero tener una confianza más sencilla en él, con menos dudas y menos quejas. Pero él me acepta como soy, me perdona. Eso sí, tengo la seguridad de que me llevará a buen puerto para QUE LE VEA ALLÍ EN EL CIELO. JESÚS ME AMA.

    Jesús me ama. Y por todo lo que eso supone, espera que yo le crea y que le ame. Jesús me ama. Y por eso también me propone cambios.

  • Leer más: JESÚS ES LA PALABRA QUE ME SOSTIENE

    Juan 1:1-3; Hebreos 1:3

    Jesucristo es la Palabra de Dios. Por él todo ha sido creado y por él todo subsiste. Y todo es para él, en él todo cumple su verdadero propósito, Romanos 11:36. Su palabra se cumple, Mateo 24:35. Jesucristo es la Verdad, Juan 14:6.

    Jesucristo, la Palabra, llega a mí y me da la nueva vida. Y por su palabra se sostiene mi nueva vida, Mateo 7:24,25. Cuando me alimento de su palabra soy fortalecido, Mateo 4:4. Cuando creo su palabra, camino siendo verdaderamente libre, Juan 8:32. Su palabra tiene la capacidad de sanar mi vida, Mateo 8:8,13. Por su palabra soy enseñado y guiado, es mi consejo seguro, Juan 16:13.

    Necesito su palabra para ver a Jesús conmigo y haciendo su obra en mi diario vivir, de lo contrario mis ojos estarán velados y no le verán, Lucas 24:32,16. Su palabra quita la venda de mis ojos, quita todo lo que nubla mi entendimiento y me enseña, Lucas 24:27; quita las dudas, Lucas 24:21; y quita la incredulidad Lucas 24:22,23. Su palabra arderá en mi interior para que no pierda la fe, Lucas 24:32, y no prevalezcan en mi las tinieblas,
    Juan 1:4,5. Su palabra me mantiene en el camino de la voluntad del Señor para mi vida, Lucas 24:33.

  • Leer más: ANDAR EN LUZ

    Juan 8:12

    Jesús es la Luz y es contrario a las tinieblas, no tiene nada que ver con las tinieblas, 1ª Juan 1:5.
    Jesús no quiere que andemos en tinieblas; es la Luz de tu vida, de tal manera que si le sigues no andas en tinieblas.
    Al seguir a Jesús podemos no andar en tinieblas porque él ha vencido a las tinieblas, Juan 1:4,5.

    Jesús nos explica las consecuencias de andar en tinieblas:
    Juan 12:35. Andar en tinieblas impide que yo sepa a dónde voy.
    Andar en tinieblas no me ayuda a saber qué camino es el mío. Andar en tinieblas me puede inducir al error, a escoger un camino que no es el correcto.
    Juan 11:9,10. Andar en tinieblas me hace tropezar en mi camino.
    Andar en tinieblas me dificulta el camino; me causa retrasos en el camino, me hace consumir más recursos de los necesarios. Los tropiezos me causan daños.

    Andar en luz tiene que ver con seguir a Jesús; y Jesús también nos enseña que significa seguirle:
    Juan 12:36,46. Seguir a Jesús y andar en su Luz tiene que ver con creerle. Creerle me hace hijo de luz, o sea hijo de Dios. Creerle me quita de estar bajo el dominio de las tinieblas; es decir me traslada del reino del diablo (de estar bajo su gobierno) al reino de Jesús (a estar bajo su gobierno), Colosenses 1:13.
    Creer a Jesús me coloca en la posición para no ser afectado por las tinieblas.
    Juan 12:47 y Salmo 119:105. Seguir a Jesús y andar en su Luz tiene que ver con obedecer su palabra.
    Cuando creo a Jesús, él me pone en la posición de victoria sobre las tinieblas. Ahora yo camino en esa victoria obedeciendo su palabra. Su palabra alumbrará mi camino para saber por dónde ir y para no tropezar.
    Entonces podemos decir que todo lo que viene a mi vida para dañar mi fe en Jesucristo y todo lo que viene a mi vida para impedir que obedezca su palabra, viene del mundo de las tinieblas.

    Veamos con un poco más de profundidad qué significa andar en tinieblas.
    Cuando ponemos atención a los siguientes versículos bíblicos entendemos que tinieblas tienen que ver con el diablo, Colosenses 1:13; 2ª Timoteo 2:25,26; Efesios 2:1-3.
    Cuando ponemos atención a lo que dice Efesios 5:1-18 entendemos que tinieblas tienen que ver con pecado (ver Romanos 13:12-14; 1ª Juan 2:9-11).

    Cuidémonos de las tinieblas que llegan a nuestra vida, Mateo 6:22,23. El ojo representa nuestros sentidos, que son por donde lo que viene de fuera entra a nosotros.
    Por tanto andemos en luz y no en tinieblas, cuidándonos de todo lo que tiene que ver con el diablo y el pecado. Nos cuidamos por la fe en Jesús y pidiendo ayuda al Espíritu Santo. Y usemos las armas que nos provee el Señor para luchar contra las tinieblas como nos enseña Romanos 13:12; armas que tenemos en Efesios 6:10-18.

    Y si caemos en pecado, es decir permitimos ciertas tinieblas en nuestras vidas, entonces podemos recurrir a la confesión y arrepentimiento de forma honesta y ser entonces limpiados por la sangre de Jesús, 1ª Juan 1:7-9.

  • Leer más: VIVIFICADOS

    Isaías 57:14,15

    Dios es el Alto; nadie ni nada mayor, ni grande, ni poderoso que él en todos los aspectos. Todo es inferior y por debajo de quien ha creado todo y solo por él tiene existencia.
    Es el Sublime; nadie, ni nada más precioso que él, ni nadie hacedor de maravillas, aun desde la nada, sino él. Suya es la hermosura y la belleza. Y todo lo que hace es buen en gran manera.
    Dios habita la eternidad porque es Siempre Eterno, increado y auto existente; Él Es, es la esencia, la identidad, la plenitud y la vida.
    Su nombre es Santo; es perfecto, la Verdad, la Justicia, el Bien. Inmutable, no cambia. En él no hay mentira ni error, ni maldad. Siempre y totalmente confiable. Santo en esa exclusiva santidad de Dios que es a la vez Amor y en él se dan la Justicia y Misericordia.

    Cómo llegaran nuestras oraciones; cómo llegaran nuestra alabanza y gratitud, cómo llegará nuestra ofrenda y cómo nuestro servicio dará fruto para el Señor.
    Limpiemos el camino y quitemos los tropiezos.
    Esto será en quebranto y humildad interior, de corazón. No será de otra forma, por excelente que nos compongamos externamente.

    El humilde. Que reconoce la preeminencia de Dios absolutamente y siempre, en todo; abre su corazón totalmente en honestidad, y se entrega en obediencia y servidumbre.
    El quebrantado. Que reconoce la presión y necesidad; y en dependencia del que ama y todo lo puede, le busca con prioridad y en confianza.

    Y Dios que quiere y puede, vivificará nuestras vidas. Ese es su deseo.
    Fortalecer nuestro ánimo; levantarnos si hemos caído; restaurar lo que haya sido dañado.