Hola, del 1 de Agosto al 30 de Agosto el blog descansa.
Bendiciones.

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.
Hola, del 1 de Agosto al 30 de Agosto el blog descansa.
Bendiciones.
Lucas 23:46
Estas palabras están dichas en el último momento de vida de Jesús clavado en la cruz.
Suenan a muerte, al final. Y dichas así, si las tuviéramos que aplicar a nuestras vidas, podrían asustarnos. Pero podemos encontrar en estas palabras un profundo significado para aplicarlas a cada uno de nosotros. Porque son palabras de ayuda para los distintos momentos de necesidad o dificultad por los que podamos atravesar.
Estas palabras son una oración que podemos hacer. Si Jesús no hubiera hecho esta oración, entonces nosotros no tendríamos la seguridad de poder hacerla. No podríamos encomendar nada a Dios porque no tendríamos la seguridad de que escucharía nuestra oración. Estas palabras que nos suenan a muerte nos enseñan que podemos encomendar nuestra vida a Dios con la seguridad de que esa oración será escuchada. Si Dios no escuchara esta oración, por más que nosotros la gritáramos, jamás sería recibida. Pero gracias a Jesús hoy tenemos la seguridad de poder hacer esta oración.
Esta oración para nada fue una oración final. Es una oración eficaz porque encuentra respuesta de parte de Dios. Podemos confiar que esta oración de encomienda a Dios recibirá respuesta. Lo sabemos porque Jesucristo no quedó en la tumba muerto sino que resucitó. ¡La oración fue respondida! Aquella oración que expresaba un momento humano llegando al final, resultó que era el comienzo de todo.
Hay oraciones que quizás tenga que hacer en momentos críticos que puedan parecer momentos finales, pero que al hacerlas llenas de fe van a llegar a Dios y se conviertan en el inicio de algo nuevo.
¿Qué puedo encomendar a Dios? Necesito hacer esa oración porque tengo necesidades en mi vida de las que soy consciente que si no interviene el Todopoderoso no encontraran respuesta.
Hay situaciones críticas o terminales que debemos de encomendar a Dios. Son situaciones en las que me puedo jugar la vida, o en las que humanamente no hay respuestas, o para las que no soy personalmente suficiente para afrontarlas. Estas son las situaciones que tenemos que encomendar a Dios.
No solo las situaciones críticas podemos encomendar a Dios, sino también…
Proverbio 16:3 dice que encomendemos nuestras obras al Señor. Podemos encomendar nuestra dedicación diaria, nuestras tareas al Señor. Los estudios, el trabajo, los negocios, las tareas domésticas, las visitas a los profesionales de los que necesitemos; los problemas de a diario y aún la gente que se pueda ponernos en contra, podemos encomendarlo a Dios. Y aún si hay en mí alguna duda, el Señor me enseñará el camino que debo escoger.
Salmo 37:5 dice que confiados en el Señor le encomendemos nuestro camino. Es decir encomendemos toda nuestra vida y la de nuestra familia, nuestros matrimonios.
Encomendemos nuestro futuro al Señor, nuestra economía, nuestra salud.
1ª Pedro 4:19 dice que encomendemos nuestras almas al Fiel Creador. Pongamos nuestra fe en las manos del Señor para que una vez que hemos creído no abandonemos la fe salvadora y terminemos la carrera y lleguemos al cielo.
1ª Corintios 1:4-9
Nos ha dado comunión con Jesucristo. Derrama su gracia sobre nosotros. Nos enriquece espiritualmente. Nos da dones, es decir nos capacita espiritualmente. Nos mantiene firmes y esperanzados. Nos ayuda a ser irreprensibles, a vivir en santidad.
Nos llevará después de nuestra muerte con Jesucristo.
Así es Dios. Dios es fiel y hace su maravillosa obra en nosotros.
Este es el trabajo que hace en su iglesia porque así quiere Dios que sea su iglesia. Y así quiere que sea la iglesia que viene a llevarse, Efesios 5:27.
De esta manera seremos su iglesia estable y próspera (en el sentido más amplio de la palabra) y seremos de buen testimonio a los que nos rodean.
Dios es fiel y si continuamos creyendo él nos guarda de todo mal para que alcancemos la meta, 1ª Pedro 1:5.
Dios es fiel, está haciendo su buena obra en nosotros, y nosotros permanecemos unidos, como cuerpo de Cristo, en este parecer, pensando y sintiendo de la misma manera, en torno al mismo propósito, 1ª Corintios 1:10.
Dios es fiel y nos proveerá en todo de forma abundante. Mateo 26:53,54. Podemos orar a nuestro Padre Celestial y pedir su ayuda que sin duda vendría y sería sin límites. Pero nuestro ruego tiene que ser principalmente que se haga su voluntad.
Dios puede ayudarnos en las cosas grandes y en las cosas pequeñas; pero siempre que responde, su respuesta nunca es insuficiente. Jesús dijo que la vida que él nos da es abundante, Juan 10:10.
Cuando Jesús transformó el agua en vino, lo hizo en grandes cantidades y en calidad excelente. Cuando Jesús hizo que sus discípulos pescaran después de una jornada sin pescar nada, la pesca fue abundante. Cuando Jesús multiplicó los pocos panes y peces, con ello alimentó a una gran multitud y luego sobró. Cuando Jesús mandó a Pedro a pescar, Pedro pescó un pez y en su boca tenía dinero suficiente para pagar los impuestos de Pedro y de Jesús. Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar el evangelio, los envió sin nada y sin embargo no les faltó nada.
El apóstol Pablo nos enseña que si pedimos, la respuesta de Dios irá más allá de nuestros pensamientos y limitaciones, Efesios 3:20,21.
Aquí os dejo el PDF para que os podáis descargar el mensaje. Bendiciones.
Dios es pleno, está completo, no le falta nada. Pero no es una plenitud egoísta, ni es una plenitud indiferente a la necesidad de su creación, porque Dios da.
Dios nos da a su Hijo para que por la fe en él podamos ser salvos (Juan 3:16).
Dios nos da a su Espíritu, que por la fe en el Hijo viene a vivir al interior de los que hemos creído, para poder vivir la nueva vida de hijos de Dios en la relación correcta con el Padre y en el poder de Dios (Lucas 11:13).
Dios, como Padre Celestial que es de sus hijos, nos cuida (1ª Pedro 5:7), y nos da buenas cosas, Mateo 7:11. Jesús nos enseñó que podíamos pedir al Padre y que él nos daría, Mateo 7:7,8. En comunión con el Padre, podemos pedir y él nos da la provisión, el perdón, la protección, Mateo 6:11 13.
Dios nos da dones para que podamos vivir nuestra vida espiritual con recursos espirituales y podamos servirle de forma poderosa y eficaz, dando fruto para su gloria. Da los dones de Cristo a la Iglesia, o sea personas para servirle en el ministerio, Efesios 4:11,12. Y también da los dones del Espíritu a la Iglesia para que los creyentes puedan servirle, 1ª Corinitos 12:4-11; Romanos 12:5-8.
Dios nos da, en el Nombre de Jesucristo, poder para serle testigos y poder ser enviados al mundo como él fue enviado, Lucas 24:49; Hechos 1:8.
Jesús nos da su paz por medio de su victoria (Juan 14:27, 16:33) para que en comunión con él no temamos, sino confiemos, y así podamos seguir la carrera de la fe y pelear la buena batalla a pesar de los sufrimientos.
Dios es fiel y continuará haciendo su buena obra en nosotros hasta el día de Jesucristo, Filipenses 1:6.