JESÚS ES EL GRAN RESTAURADOR DE LAS VIDAS II
Puede que el problema está en que no comprendemos el por qué Jesús vino.
Nos centramos en el aspecto religioso y olvidamos la obra personal que Jesús quiere hacer en cada uno de nosotros.
Nos centramos en el aspecto religioso y olvidamos la obra personal que Jesús quiere hacer en cada uno de nosotros.
Jesús no vino para crear una religión. El mundo está lleno de religiones y cada una puede tener aspectos incluso positivos para los que las practican.
Pero Jesús vino para restaurar al hombre y esto es otra cosa. Restaurar es recuperar o renovar; es volver a su forma original.
Dios quiere restaurar tres áreas que tienen un orden desde la perspectiva Divina. El orden cambia desde la perspectiva humana, le damos la vuelta.
Queremos que Dios solamente nos sane de una enfermedad, o nos ayude en nuestro problema económico. Dios quiere ayudarnos en esto, pero Dios quiere algo más profundo y es traer restauración a las tres dimensiones de nuestra vida: restauración espiritual, restauración del alma, restauración del cuerpo.
RESTARURACIÓN ESPIRITUAL
Lo primero que debemos entender es la situación en la que nos encontramos frente a Dios, Romanos 3:23. Estamos lejos de Dios. Hay pecado en nosotros y por eso no podemos tener comunicación con Dios.
El profeta Jeremías anunció 630 años aproximadamente antes de Cristo el plan de Dios, Jeremías 33:7.
Lo primero que Jesús quiere es restaurar tu relación con el Padre, Juan 14:6. ¡Lo primero es tu salvación!
RESTAURACIÓN DEL ALMA
Una vez que ha sido restaurada nuestra relación con Dios, Él quiere restaurar nuestra alma. Las enfermedades del alma son peores muchas veces que las físicas, Jeremías 30:17.
Cuando venimos a Él, nuestro corazón viene dañado. Por las circunstancias de la vida, tenemos heridas que solo El puede reparar. Falta de cariño de nuestros padres, maltratos, experiencias negativas y traumáticas, etc.
Si esta área no es restaurada y cuidada, nos seguiremos enfrentando a los que nos rodean porque reaccionaremos con desconfianza para no ser heridos de nuevo. Isaías 32:2.
Para que esta sanidad pueda ser una realidad, Dios quiere usar la victoria que recibimos por medio de nuestra fe en Jesucristo: Isaías 58:11-12.
El corazón que no ha sido sanado es como una casa que no tiene cimientos. Cuando se quiere levantar algo se cae por que la base está dañada.
Estas heridas se manifiestan en actuaciones como celos, pleitos, iras, contiendas, disensiones, envidias (puedes leer en la Biblia una lista que se encuentra en Gálatas 5:19).
RESTAURACIÓN DEL CUERPO
Los Evangelios están llenos de escenas donde Jesús da sanidad física al que se acerca a él. En Lucas 5:17-26 vemos que Jesús sana totalmente al paralítico: perdona sus pecados y sana su enfermedad. En Lucas 6:6-10 Jesús sana a un hombre restaurando su mano.
La enfermedad no es un castigo de Dios, sino es la consecuencia del pecado del hombre. Por esta razón Jesús vino a perdonar nuestros pecados y también es su deseo restaurar nuestros cuerpos.
Esta es una promesa de parte de Dios para todo aquel que le crea: 1ª Pedro 2:24,25.