Abandonando el yugo de esclavitud

 Mateo 11:28-30; Gálatas 5:1

Hay dos yugos, uno de esclavitud y otro de libertad.

Podemos vivir unidos a algo y vivir esclavos de ese algo.
Así daremos el fruto de aquello a lo que estamos unidos y esclavizados.
El yugo de esclavitud no produce nada bueno.

Podemos vivir unidos a Cristo y vivir siendo guiados por Cristo.
Así daremos el fruto de Cristo.
El yugo de Cristo produce buen fruto, hereda sus promesas y da descanso al alma.

Ven y pon tu vida en manos de Jesús. Puedes confiar en Jesús.
Decidamos abandonar el yugo de esclavitud con todo aquello que nos esclaviza.
Decidamos unirnos a Jesús, él nos hace verdaderamente libres, él quita en nosotros todo yugo que nos esclaviza.

Entradas populares de este blog

EL ÚNICO QUE SACIA DE VERDAD

UN DESCANSO REVITALIZADOR

CRECE POR GRACIA