HAY UNA BUENA VOLUNTAD DE DIOS PARA TÍ

 Efesios 1:17-19

Pido conocer más a Dios y percibir y entender lo que él me quiere revelar.
Conocer su voluntad, y tener sabiduría y entendimiento espirituales, Colosenses 1:9.
Es necesario conocer su voluntad para poder andar en su voluntad. Es necesario porque Dios tiene una buena voluntad para nosotros y tenemos que procurarla, Romanos 12:2.

Porque no siempre todo lo que vivimos es la buena voluntad de Dios.
Cuando estamos fuera de la cobertura del Padre, lejos del Padre y de su Casa, entonces también estamos lejos de su buena voluntad, Lucas 15 nos narra la parábola del hijo pródigo y nos cuenta que éste al alejarse de su padre y de la casa de su padre vivió en la miseria, y ese tipo de vida no era la voluntad de su padre para él.
Por eso necesitamos conocer a Dios y su buena voluntad para nosotros.

Hemos dicho pedir a Dios conocerle más pero también conocer su revelación, pedirle que me ilumine:
- Para que sepa la esperanza segura que tengo, es decir estar en su presencia en el cielo para siempre.
- Para que sepa la gloriosa y rica herencia que tengo, es decir ser hijo y pueblo de Dios, no estar desheredado; la presencia de Dios ya en mi interior por medio del Espíritu Santo; su buena voluntad y la vida abundante; y el llamamiento al servicio para ser partícipe en gestionar las cosas de su reino.
- Para que sepa el poder y las capacidades sin límites que están disponibles para servirle, como Jesucristo sirvió.

Si quiero vivir en esa herencia entonces la base, el punto de partida, es la esperanza. Sin la esperanza de Dios no puedo vivir la herencia de Dios. Y si quiero gestionar el poderoso diario vivir en esa herencia entonces será en la guía y madurez del Espíritu. Porque la carne no hereda, ni tampoco la inmadurez, sino andar en el Espíritu, Gálatas 5:16,17.
¡Todo comienza pidiendo para mi vida ese deseo profundo de conocer a Dios!

Y Todo continúa, como decíamos al principio, renovando el entendimiento y no dejándome amoldar por este mundo para así poder comprobar su buena voluntad, Romanos 12:2. Y esto solo es posible si me entrego a Dios, si me crucifico y muero para el mundo, Romanos 12:1; Gálatas 6:14.

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