TENGO UNA MISIÓN
Mateo 28:19,20
Tengo una misión. Puedo vivir con distintos propósitos durante mi vida cristiana. Puedo entender que la voluntad de Dios para mi vida me guíe a esos propósitos. Pero la misión es una y nunca cambia. Su misión sigue siendo nuestra misión.
Mi misión es hacer discípulos de Jesucristo.
Cuando pierdo de vista la misión pierdo mucho de mi propósito en la vida como cristiano. Fui salvado por Jesucristo y ahora soy enviado como testigo suyo para que otros se salven.
Estar enfocado en la misión me ayuda a tener comunión con el Señor; a buscar la llenura del Espíritu Santo, necesaria para hacer la obra espiritual con poder; a vivir siendo transformado para ser de buen testimonio; a unirme a otros cristianos formando equipo para unir los distintos talentos para ir a la misión con mayor garantía de éxito; a hacer buenas obras.