TRATEMOS TODO CON ORACIÓN
Lucas 5: 12, 13
Este hombre tuvo la oportunidad de encontrarse con Jesús. No se planteó si rogar serviría de algo, o si podía o no orar. Tampoco se planteó si era el momento o lugar oportuno o siquiera si la forma de su ruego sería aceptada. Este hombre sencillamente puso su situación con un ruego en manos de Jesús.
Filipenses 4: 6, 7. Tratemos todos nuestros asuntos con oración. Porque cuando ponemos lo que nos causa ansiedad, presión, aflicción; es decir nuestra dificultad, o necesidad, o esfuerzo, o impedimento, o a nuestro enemigo, sobre el Señor, él dice que nos cuida, 1ª Pedro 5: 7.
Llevemos nuestra carga al Señor con ruego y con acción de gracias. Y él pondrá en nosotros descanso, su paz.
Su paz es más que tranquilidad, pues cuida de nuestro pensamiento y de nuestros sentimientos y voluntad. Esa paz también es consuelo y fe para que no permanezca el daño en nuestra alma y para que no nos separemos de la fuente de vida que es el Señor. Esa paz también es fuerza y sabiduría para continuar.
El Señor nos sustentará y si hemos caído nos levantará, Salmo 55: 22. Si hay un daño seremos curados y si hemos cometido errores, pecado, seremos perdonados.
2ª Corintios 4: 8, 9. Cuando ponemos sobre el Señor nuestra carga, lo que nos pesa y presiona, él puede revertir esa situación. La realidad nos señalará que hemos caído, pero la verdad del Señor para nosotros es que él nos levanta.
2ª Corintios 6: 2. Cada día que oramos cobra un maravilloso sentido porque el Señor nos escucha y nos socorre.
Tratemos todos nuestros asuntos con oración.