Una vida abundante
Ezequiel 36:26-31
Esta lectura bíblica incluye una promesa de Dios de bendición. Una vida abundante es el verdadero deseo de Dios para todos nosotros. Pero es necesario prestar atención a lo que Dios dice para poder recibir toda su ayuda en nuestra necesidad.
Jesús vino para darnos vida y para dárnosla en abundancia (Juan 10:10), esa es su promesa para todo aquel que le crea y le obedezca, es recibirle como Salvador y vivirle como Señor.
Esta vida prometida por Jesús es la vida en el Reino de Dios (Romanos 14:17), es una nueva vida con un interior sano y feliz que experimenta una relación real con Dios y también experimenta de una forma real sus bendiciones.
La nueva persona que Jesús promete hacer de nosotros es una verdad que recibimos por la fe en él: 2 Corintios 5:17, Juan 1:12.
La nueva vida en el Reino de Dios es la mejor vida que cualquier persona puede vivir. Estar en el Reino de Dios es estar del mejor lado.
Porque es el lado de la vida, la verdad y la libertad, es el lado de la salvación. Para nacer de nuevo como hijos de Dios en el Reino de Dios, Jesús nos rescató del reino de las tinieblas (reino de la mentira, esclavitud y condenación eterna en el infierno), Colosenses 1:13, 2 Timoteo 2:25,26.
Dios quiere esta vida para nosotros porque su mayor deseo es que seamos su familia y así podernos bendecir.
Pero es necesario vivir como él nos dice y para esto es que quiere trabajar en nuestro interior, con nuestro corazón. Quiere quitar toda la dureza y hacer un corazón dócil, un corazón obediente a sus enseñanzas.
Y para esto no nos ha dejado solos, nos ha dado a su Espíritu Santo para que esté con nosotros para siempre. Viviendo en nuestro interior, para ayudarnos en todo momento y situación.
No permitamos que el pecado levante un muro entre nosotros y Dios (Isaías 59:1,2), pidamos su ayuda para ese nuevo corazón que nos ofrece y disfrutemos la vida abundante que nos da.