LUCHANDO CONTRA GIGANTES
1º Samuel 17:45-47
El pueblo de Dios siempre se ha tenido que enfrentar a gigantes. Y la Iglesia siempre tendrá gigantes delante cuando trate de hacer avanzar el reino de Dios.
La cuestión es cómo enfrentar los gigantes.
Primero es tener comunión con Dios y estar dedicados a las tareas que él nos ha mandado a hacer.
David vivía en comunión con Dios cuidando las ovejas de su padre. Allí aprendió a ser un adorador y a ser usado por Dios en el cuidado y defensa del rebaño.
Segundo es Conocer a Dios.
Conocer más las características de Dios que la de los gigantes que tenemos por delante.
Tercero es Confiar en Dios.
Confiar más en el poder de Dios que en los instrumentos, herramientas y armas que tenemos a nuestra disposición.
Y aún, cuando esas armas nos las de Dios, confiar en que serán usadas por su mano y no tanto por la nuestra.
Cuarto es Escuchar a Dios.
No escuchar las voces a nuestro alrededor y mucho menos prestar atención a los gritos del gigante que vienen para atemorizarnos y paralizarnos.