¿Quién es Jesús para ti?
Mateo 16:15
REVELACION
Esta fue la pregunta que Jesús hizo a sus discípulos. ¿Por qué este interés si ellos ya eran creyentes?
Depende de lo que represente Jesús para nuestras vidas, así será la calidad de nuestro testimonio y servicio para él.
Nuestra vida no debe depender de estar convencidos de la verdad del evangelio, sino de tener un encuentro con el mismo Dios, de que Dios revele la realidad de Jesucristo a nuestros corazones, Mateo 16:17.
ENCUENTROS DIVINOS
Un encuentro con la gloria de Dios cambiará nuestra vida.
Pedro, junto con Juan y Jacobo, vieron la gloria de Jesús, Mateo 17:1,2. La vida, testimonio y servicio de Pedro fue marcada por este encuentro: 2 Pedro 1:16,17.
Escuchar la voz de Dios dando instrucción de obedecer la palabra de Jesús trajo a sus vidas seguridad y convicción de la verdad del evangelio: 2 Pedro 1:18,19.
IDENTIDAD
La revelación de quién es Jesús a nuestro corazón dará identidad a nuestra vida.
Dios había revelado la identidad de Jesucristo al corazón de Pedro y ahora el Hijo de Dios estaba dando identidad a Pedro, Mateo 16:18.
Toda maldición o condenación sobre nuestra vida, todo complejo y trauma del pasado, es cortado de nosotros cuando Jesús el Hijo de Dios se ha revelado a nuestro corazón y nos ha dado identidad. Ya no era Simón, sino Pedro; Dios le había dado una nueva identidad.
Dios comienza en ti la edificación de quien en su corazón es ya una realidad, y no va a permitir que ni el infierno pare el proyecto que tiene contigo.
PROPÓSITO
Jesús no sólo quiere darnos identidad, sino propósito para nuestras vidas. El tiene un proyecto, que no es invención de hombres, para que nosotros trabajemos en el.
Como es un proyecto nacido en el cielo nos aportará beneficios que no podremos medir humanamente.
Vivir en el proyecto de Dios tendrá trascendencia hacia otros y nuestras vidas se convertirán en vidas realmente útiles, realizadas; Juan 12:23-26.
OPOSICIÓN
A una vida de identidad y propósito no le faltará oposición y se le exigirá entrega.
Satanás procurará hacernos desviar la mirada de las cosas de Dios para que la fijemos en las cosas de este mundo y así arruinar el proyecto divino, Mateo 16:22,23.
Tomar la cruz de la que nos habla el Mateo 16:24 significa pagar el precio de estar dispuesto a todo por dejar marcada con el evangelio la vida de muchos. Es poner en primer lugar la necesidad del otro, negarse a sí mismo. Es ya no ser señor de nuestra propia vida sino poner a Jesús primero: ¡es seguirle! No vivir con identidad y propósito es sufrir pérdidas, aquí y en el cielo: Mateo 16:26,27.